En España, uno de cada diez niños enfrenta acoso escolar, según datos de la Fundación ANAR. El 12,3% de los estudiantes afirma que él o un compañero sufre esta realidad, ya sea en el aula o a través de la pantalla. Del total, el 6,5% sufre acoso presencial, el 2,2% ciberbullying y un 3,6% ambas formas. Seis de cada diez docentes consideran que los centros solo intervienen "a veces" frente al acoso, especialmente en secundaria (71%).
El manual para madres y padres de ANAR establece pasos para que el menor hable. Es vital establecer una comunicación cómoda y fluida, preguntando por las clases y el día. En caso de sospecha, se pueden introducir preguntas concretas sobre compañeros o recreos. Es importante verbalizar la preocupación desde la tranquilidad, sin angustiar al menor.
Si el niño cuenta episodios preocupantes, se debe determinar si es un caso aislado o acoso escolar, caracterizado por agresores conscientes que provocan indefensión en la víctima de forma sostenida. En caso de bullying, no se debe resolver el problema por cuenta propia, llamando a otros padres o compartiéndolo en WhatsApp, para no destruir pruebas. Se debe acudir al centro escolar para informar al tutor y al equipo directivo.
Si el centro no muestra predisposición, el siguiente paso es acudir a inspección educativa o interponer una denuncia. Además, es importante valorar la asistencia psicológica para trabajar habilidades sociales. Un 85% de los casos en que el alumno cambia de centro vuelve a sufrir acoso, por lo que desarrollar habilidades sociales es clave.



