La Nueva Escuela Mexicana (NEM) tiene objetivos valiosos en el papel, pero su implementación ha sido reprobada, según especialistas. Arcelia Martínez Bordón, del Instituto de Investigaciones para el Desarrollo de la Educación de la Universidad Iberoamericana, señaló que el modelo pone en el centro a la comunidad, la diversidad cultural, la formación ciudadana y ética, intentando ir más allá de una educación centrada solo en contenidos o resultados medibles.
Sin embargo, Alma Maldonado Maldonado, del Departamento de Investigaciones Educativas del Cinvestav, criticó la falta de preparación para los maestros y los materiales deficientes. Señaló que no se puede esperar que los docentes cambien su forma de enseñar de la noche a la mañana con materiales tan limitados.
Israel Sánchez, presidente de la Unión Nacional de Padres de Familia, destacó que en Matemáticas, para los primeros años, solo hay 20 páginas, cuando antes había libros completos de Español, Matemáticas e Historia. Esto refleja una reducción drástica en los contenidos.
El despido de Marx Arriaga de la Dirección General de Materiales Educativos podría marcar un punto de inflexión en la política educativa de los gobiernos morenistas. Martínez Bordón considera que las bases de la NEM son fuertes en términos de una educación más crítica, intercultural y con perspectiva de género, pero Maldonado ve esto como una oportunidad para revisar críticamente el modelo de los últimos siete años.
Los especialistas coinciden en que se requiere reconocer errores y abrirse a la opinión de expertos. Martínez Bordón enfatizó la necesidad de capacitación docente, trabajo colaborativo, tiempo y recursos, más allá de solo becas. De lo contrario, advierten que los estudiantes serán víctimas de una herencia política.
Israel Sánchez alertó que si solo se cambia de funcionario sin modificar el contenido educativo, se encamina al fracaso. Maldonado concluyó que el gobierno actual parece firme en preservar el modelo como herencia del presidente anterior, y que quienes pierden son la educación y, en última instancia, los niños y niñas.



