La Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) ha decidido que más de 100 mil aspirantes que realizaron su examen de admisión en línea no serán convocados a la nueva evaluación presencial de control, una medida que ha generado un profundo malestar entre los jóvenes y sus familias.
Más de 100 mil aspirantes fuera de la segunda fase
De los 158 mil 712 aspirantes que presentaron la prueba a través de la plataforma digital, aproximadamente 58 mil (36.5 por ciento) recibirán una nueva oportunidad para validar sus resultados en un examen presencial. Sin embargo, poco más de 100 mil, equivalentes al 63.5 por ciento de los participantes, no formarán parte de esta fase de revisión.
Esta decisión implica que seis de cada diez jóvenes que participaron en el proceso de admisión no tendrán una nueva evaluación dentro de este procedimiento, a pesar de haber estado sujetos al mismo esquema de aplicación en línea. La medida ha sido calificada por muchos como un "doble rechazo": primero, por no haber alcanzado el resultado necesario para ingresar a la Universidad, y después, porque no tendrán la posibilidad de presentar nuevamente la evaluación bajo condiciones presenciales y supervisadas.
¿Por qué no se revisa a todos?
El cuestionamiento central de los aspirantes es por qué, si la Universidad determinó que era necesario realizar una verificación adicional para garantizar la certeza de los resultados, esa revisión no incluye a todos quienes participaron bajo el mismo esquema digital. Los jóvenes señalan que las condiciones de aplicación —como problemas técnicos, fallas de conexión o cuestionamientos sobre los mecanismos de supervisión— pudieron incidir en distintos momentos del proceso, no únicamente entre quienes obtuvieron los puntajes más altos.
Para cientos de familias y aspirantes no convocados, la resolución constituye un "doble rechazo". Su argumento es que, si existieron factores que pusieron en duda la confiabilidad del examen, también debería existir una vía para que quienes quedaron fuera de esta nueva evaluación pudieran demostrar nuevamente sus conocimientos bajo condiciones presenciales.
Dos grupos, dos caminos
La decisión de la UNAM generó dos escenarios distintos entre los aspirantes. Por un lado, quienes fueron convocados al examen de control tendrán una nueva oportunidad para acreditar su desempeño mediante una evaluación presencial, supervisada y con la que la institución busca confirmar la validez de los resultados obtenidos en la prueba digital. Por otro, quienes no fueron incluidos en esta etapa deberán conservar el resultado obtenido en el examen en línea y esperar una nueva convocatoria, sin una evaluación adicional dentro de este proceso que les permita comprobar si su desempeño pudo haber sido distinto bajo otras condiciones de aplicación.
Para los inconformes, esto genera una diferencia de trato entre jóvenes que participaron en la misma convocatoria y estuvieron sujetos al mismo mecanismo de evaluación. La discusión no se centra solamente en quienes lograron un lugar, sino en todos los participantes que compitieron dentro del mismo proceso de admisión y presentaron la misma prueba digital.
Reacciones y expectativas
La medida ha provocado reacciones encontradas entre la comunidad estudiantil. Mientras algunos consideran que la revisión es necesaria para garantizar la integridad del proceso, otros la ven como una medida discriminatoria que afecta desproporcionadamente a quienes ya se encontraban en desventaja. Las familias de los aspirantes no convocados han expresado su frustración, señalando que la UNAM no ha explicado de manera clara los criterios utilizados para seleccionar a los 58 mil que sí tendrán una segunda oportunidad.
La UNAM, por su parte, ha defendido la medida como un paso necesario para asegurar la confiabilidad de los resultados, ante las irregularidades detectadas durante la aplicación en línea. Sin embargo, la falta de una revisión integral ha dejado a muchos jóvenes en un limbo, sin saber si su desempeño fue evaluado de manera justa.
Impacto en el futuro de los aspirantes
Para los más de 100 mil aspirantes que quedaron fuera, las opciones son limitadas. Deberán esperar la próxima convocatoria de la UNAM o buscar alternativas en otras instituciones. Esta situación ha generado un clima de incertidumbre y descontento, especialmente entre aquellos que habían depositado sus esperanzas en ingresar a la máxima casa de estudios del país.
La decisión de la UNAM también ha puesto en el centro del debate la calidad y equidad de los procesos de admisión en línea, que se han vuelto más comunes debido a la pandemia y los avances tecnológicos. Aunque la institución ha señalado que la evaluación presencial busca verificar los conocimientos de los aspirantes, muchos consideran que se deberían implementar mecanismos más justos que no dejen a tantos jóvenes fuera de una segunda oportunidad.



