Mueren miles de peces y tortugas en la Cuenca del Papaloapan
Mueren miles de peces y tortugas en Papaloapan

La Cuenca del Papaloapan enfrenta uno de sus episodios ambientales más graves en años. Entre el 14 y 16 de junio, pescadores y habitantes de Cosamaloapan, Tierra Blanca, Ixmatlahuacan e Ignacio de la Llave documentaron la muerte de miles de peces, jaibas, tortugas y otras especies en ríos, lagunas y esteros conectados al afluente. Las imágenes, que muestran kilómetros de cuerpos de agua cubiertos por fauna en descomposición, reactivaron denuncias históricas sobre descargas industriales en la región.

Inicio del fenómeno y posibles causas

De acuerdo con cooperativas pesqueras, el fenómeno inició en comunidades como La Laja, 20 de Noviembre y El Mirador, donde el agua comenzó a oscurecerse y desprender olores fuertes. Horas después, los peces flotaban sin vida. Los pescadores atribuyen el colapso a la descarga de vinazas, un residuo altamente contaminante generado por alcoholeras, capaz de consumir el oxígeno del agua en cuestión de horas. Señalan directamente a una planta ubicada en la zona de Nopaltepec, a la que acusan de verter residuos sin tratamiento en canales que desembocan en el Papaloapan.

Acciones de las autoridades

Autoridades municipales confirmaron que presentaron denuncias ante la Procuraduría del Medio Ambiente y la Profepa, que ya realizan muestreos para determinar la causa. Legisladores federales, como Javier Herrera Borunda, del Partido Verde, exigieron sanciones ejemplares y la revisión de plantas de tratamiento en ingenios y alcoholeras, industrias que han sido señaladas en episodios similares ocurridos en 2013 y 2018. Hasta ahora, no existe un dictamen oficial, pero los testimonios coinciden en que la mortandad se extendió rápidamente y afectó a varias comunidades ribereñas.

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Impacto económico y social

El impacto económico es inmediato. Las 23 cooperativas pesqueras que operan aguas abajo reportan pérdidas totales y advierten que la recuperación del ecosistema podría tardar hasta cinco años. Además del daño ambiental, la descomposición masiva amenaza el abastecimiento de agua para uso doméstico y ganadero en localidades que dependen directamente del río y sus esteros.

Los habitantes de la cuenca han señalado la falta de vigilancia ambiental en una región donde las descargas industriales son una denuncia recurrente. Mientras las autoridades determinan responsabilidades, las comunidades ribereñas insisten en que el río más caudaloso de Veracruz no puede seguir siendo tratado como un vertedero industrial.

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