El gobierno federal ofreció una conferencia de prensa para informar sobre el derrame de hidrocarburo en comunidades costeras de Veracruz y Tabasco, asegurando que las playas están seguras y limpias, y descartando que el incidente sea severo. La reunión, convocada de último momento y con una duración menor a 30 minutos, ocurrió un día después de que 14 organizaciones civiles denunciaran que el derrame ocurrió a principios de febrero y que las autoridades omitieron información y los lineamientos del Plan Nacional de Contingencia (PNC).
El Grupo Interinstitucional, conformado por los titulares de Semarnat, Semar, Pemex, Profepa, ASEA y Energía, confrontó las pruebas de la sociedad civil. Las autoridades afirmaron que los primeros reportes en Coatzacoalcos fueron el 2 de marzo, fecha en que se activó el PNC, mientras que las organizaciones aseguran tener registros de contaminación desde principios de febrero.
Según las autoridades, el origen del derrame se atribuye a tres fuentes: un buque que realizó un desembarco ilegal en Coatzacoalcos, emanaciones naturales de chapopoteras cerca de Coatzacoalcos, y emanaciones naturales a 60 millas de Ciudad del Carmen, Campeche, en la zona de Cantarell, considerada la fuente más significativa.
Alicia Bárcena Ibarra, titular de Semarnat, aseguró que la ASEA está interponiendo denuncias ante la FGR contra quien resulte responsable. Además, se realizará una caracterización de la vulnerabilidad del Parque Nacional Sistema Arrecifal Veracruzano, aunque por ahora se descarta que el daño sea severo.
En cuanto a la fauna, la versión gubernamental señaló que solo seis ejemplares (tres tortugas marinas y tres aves) resultaron afectados y ya fueron liberados. Sin embargo, la organización Oceana documentó la muerte de un manatí, diversas especies de peces y afectaciones en 17 arrecifes de coral del Corredor Arrecifal del Suroeste del Golfo de México.
Bárcena Ibarra calificó de “claramente falsas” las imágenes satelitales difundidas por expertos y civiles, argumentando que eran superposiciones gráficas que no correspondían a la realidad observada en sobrevuelos oficiales. Pese a ello, testigos y reportajes en Veracruz confirman la presencia de chapopote en la región.



