Ejército Mexicano rescata a niño de 11 años tras 72 horas bajo escombros en Venezuela
Niño rescatado tras 72 horas bajo escombros en Venezuela

Un niño de 11 años fue rescatado con vida por personal del Ejército Mexicano en Caraballeda, estado La Guaira, Venezuela, tras permanecer atrapado 72 horas bajo los escombros de un edificio colapsado por los terremotos del miércoles. La presidenta encargada, Delcy Rodríguez, confirmó el rescate en redes sociales: “Hace pocos minutos fue rescatado con vida un niño de 11 años en Caraballeda. En estas horas cada vida es esperanza para Venezuela”.

Participación del agrupamiento “Yumare”

El rescate fue ejecutado por el agrupamiento “Yumare”, un contingente de 261 efectivos de la Secretaría de la Defensa Nacional (Sedena), que incluye médicos, camilleros, enfermeros y personal especializado en búsqueda y rescate. Este grupo fue enviado a Venezuela para apoyar a la población afectada por los sismos de magnitud 7.2 y 7.5 que sacudieron el país el miércoles con segundos de diferencia.

La Defensa informó que el agrupamiento ha organizado células de búsqueda y rescate en Caraballeda, con el objetivo de proporcionar atención prehospitalaria y evaluar a los pacientes para su evacuación a instalaciones sanitarias.

Banner ancho de Pickt — app de listas de compras colaborativas para Telegram

Búsqueda, rescate y atención médica

Los equipos especializados del Batallón de Atención a Emergencias del Ejército Mexicano realizan labores de búsqueda, rescate y evacuación en las zonas más afectadas de La Guaira. Con apoyo de binomios canófilos, han logrado localizar y rescatar a una persona con vida, recuperar 20 cuerpos de entre los escombros y brindar alrededor de 200 consultas médicas.

El coronel Burgos, comandante del batallón, informó que en el edificio Perlamar, en Caraballeda, al menos 20 rescatistas mexicanos intentaban localizar a una persona con vida. “Con vida o sin vida vamos a seguir rescatando”, afirmó.

Suman casi 1,500 víctimas

Miles de rescatistas, familiares y voluntarios excavan día y noche entre montañas de concreto para localizar sobrevivientes. Los terremotos han dejado casi 1,500 muertos y decenas de miles de desaparecidos. La esperanza de encontrar personas con vida disminuye tras más de 90 horas de los sismos. “Después de 72 horas la norma es que los cuerpos ya estén sin vida, pero gracias a Dios sería posible encontrar personas con signos vitales todavía”, declaró a la AFP un rescatista salvadoreño que pidió el anonimato.

El jefe de ayuda humanitaria de la ONU, Tom Fletcher, señaló que la cifra de fallecidos podría aumentar y que existen más de 50 mil desaparecidos. El balneario de La Guaira, ubicado a 40 kilómetros de Caracas, fue una de las zonas más afectadas. Decenas de edificios colapsaron y quedaron convertidos en enormes montañas de arena y escombros.

“No nos dan las manos”

Los trabajos de rescate continúan mientras parte de la población expresa su molestia por la respuesta gubernamental. Marlon Ochoa, sobreviviente del derrumbe de un edificio, busca entre los escombros a su madre, su esposa y su hijo. “Aún no veo a las autoridades encargándose de la situación aquí en esta zona. Me dijeron que están deliberando. ¿Deliberando qué? Si hoy no llega nadie aquí vamos a hacer una revolución porque aquí necesitamos maquinaria, plantas eléctricas, taladros, de todo”, declaró. “Acá estamos enardecidos. Necesitamos ayuda. Hay gente viva bajo los escombros y no nos dan las manos ni las herramientas”, añadió.

Héctor Aguilera, de 60 años, llegó a la zona para intentar localizar a familiares desaparecidos. “No tenemos el apoyo para sacar a nuestros familiares. Nosotros mismos no podemos. Ahí los tenemos sepultados. Sabemos que están muertos, pero aquí estamos esperando la respuesta de las autoridades”, relató. “No tenemos esperanzas; lo que me quedan son los recuerdos”, dijo. Un grupo de familiares de desaparecidos bloqueó una carretera en La Guaira para exigir ayuda urgente a las autoridades.

Banner post-artículo de Pickt — app de listas de compras colaborativas con ilustración familiar