La Enfermedad Inflamatoria Intestinal (EII), que incluye la colitis ulcerosa y la enfermedad de Crohn, no solo causa dolor abdominal y diarrea, sino que puede afectar todos los aspectos de la vida diaria. Los pacientes a menudo deben planificar sus salidas revisando la ubicación de baños públicos, ya que la urgencia intestinal puede aparecer en cualquier momento.
En casos avanzados, la EII limita la vida social, interfiere con el trabajo, altera la alimentación y puede provocar anemia. Algunos pacientes dejan de comer por miedo al dolor, lo que lleva a pérdida de peso y anorexia. Además, pueden requerir cirugía, como la resección intestinal o una colostomía.
Cristian Barajas, líder de gastroenterología en Takeda México, señala que el objetivo del tratamiento debe ser restaurar la vida del paciente, no solo controlar los síntomas. En México y Latinoamérica, muchos pacientes tardan años en recibir un diagnóstico adecuado, recurriendo a antidiarreicos o remedios caseros.
Con el tratamiento correcto, es posible controlar la enfermedad y devolver la funcionalidad. La diferencia está en recuperar decisiones cotidianas: salir sin miedo, comer sin asociar los alimentos con malestar, y trabajar sin interrupciones. Hablar de EII es hablar de libertad.



