La masculinidad, los estereotipos de género y las extensas jornadas laborales son factores que explican por qué muchos hombres evitan acudir al médico. Especialistas detallan cómo esta situación impacta su salud.
¿Por qué los hombres van menos al médico?
De acuerdo con la Encuesta Nacional de Salud y Nutrición (ENSANUT) del Instituto Nacional de Salud Pública (INSP), en 2022 se registró una diferencia significativa entre géneros: el 27.4 por ciento de las mujeres reportó haber necesitado atención médica, mientras que solo el 21.6 por ciento de los hombres lo hizo.
Luz María Moreno Tetlacuilo, del Departamento de Salud Pública de la Facultad de Medicina de la UNAM, explicó en la Gaceta de la UNAM que muchos hombres perciben el reconocer problemas de salud como una amenaza a su masculinidad. Esta percepción está arraigada en estereotipos de género que durante años han promovido la idea de que los hombres deben ser fuertes, resistentes y no mostrar vulnerabilidad, incluso en temas de bienestar físico o emocional.
Razones adicionales para evitar la consulta médica
Además de los estereotipos, existen otras barreras. Moreno señaló desde 2018 que la incompatibilidad entre los horarios laborales y los de atención de las clínicas es un obstáculo importante. La falta de permisos o facilidades laborales para acudir a consultas lleva a que muchos hombres solo busquen ayuda cuando los síntomas son severos o difíciles de ignorar.
Consecuencias de no acudir al médico
Evitar revisiones periódicas puede tener graves consecuencias. Al no expresar sus molestias o minimizarlas, muchos hombres retrasan la atención especializada. La especialista destaca que, en comparación con las mujeres, es más común observar hospitalizaciones masculinas por enfermedades que pudieron detectarse y tratarse a tiempo. Fomentar una cultura de autocuidado y prevención es esencial para mejorar la calidad de vida y reducir riesgos.
¿Cómo cuidar la salud?
Adoptar hábitos saludables puede prevenir enfermedades. Según Mayo Clinic, se recomienda:
- Llevar una alimentación equilibrada.
- Realizar actividad física regular.
- Dormir lo suficiente y mantenerse hidratado.
- Acudir a revisiones médicas preventivas.
- Aprender a manejar el estrés.
- Dedicar tiempo a actividades que generen bienestar emocional.
Cuidar la salud no es una señal de debilidad. Escuchar al cuerpo, atender síntomas inusuales y consultar a especialistas puede marcar una gran diferencia. La prevención sigue siendo una herramienta clave para vivir mejor.



