Las venas superficiales pueden volverse más visibles por diversas causas, como el envejecimiento, la pérdida de grasa subcutánea, el ejercicio intenso, las altas temperaturas, el embarazo o la genética. Según el médico estético Ernesto Pérez, de la clínica FEMM, esto es especialmente común en personas mayores, delgadas o con mucho músculo y poca grasa, como los culturistas. En la mayoría de los casos, no representa un problema de salud, sino una cuestión estética.
Sin embargo, cuando las venas se abultan debido a un esfuerzo mantenido, puede haber riesgos. El doctor Jesús Álvarez García, angiólogo y cirujano vascular del Hospital Vithas Málaga, explica que el sobreesfuerzo sistemático puede dilatar las venas y, con el tiempo, derivar en varices o zonas propensas a coagularse, lo que podría disminuir el rendimiento físico. A diferencia de las venas sanas, las varices no drenan adecuadamente y pueden causar pesadez, picor o cambios en la piel.
Para prevenir la dilatación por ejercicio, Álvarez recomienda recuperación activa o el uso de calcetines de compresión. Además, advierte que ciertos signos, como dolor, enrojecimiento o hinchazón en una vena, pueden indicar flebitis o trombosis venosa. Quienes consumen fármacos para aumentar masa muscular tienen mayor riesgo de trombosis graves, incluyendo tromboembolismo pulmonar.
En el ámbito estético, Pérez señala que el tratamiento para las venas marcadas en las manos consiste en rellenar el dorso con ácido hialurónico denso, un procedimiento que debe repetirse anualmente. Si el problema es patológico, como insuficiencia venosa, se pueden realizar intervenciones para mejorar el drenaje sanguíneo, aunque no siempre es necesario tratar.



