Brenda Johana Pánuco Cruz, de 19 años, fue asesinada el 1 de octubre de 2015 por un vecino que la agredió con un martillo en su casa en Guadalajara. Su abuela, Marcelina Cruz Justo, de 82 años, quedó gravemente herida y falleció un año después por las secuelas. El agresor, Emilio Bonifacio López Guevara, fue condenado a la pena mínima de 25 años de prisión por feminicidio y a solo tres días de cárcel por tentativa de homicidio calificado.
La sentencia, emitida el 15 de enero de 2018 por el Juzgado Décimo Sexto en Materia Penal, fue impugnada por la abogada Alejandra Cartagena López. El 28 de junio de 2019 se dictó una nueva resolución, pero las condenas se mantuvieron iguales. La familia calificó las sentencias como injustas y denunció falta de seguimiento por parte de las autoridades.
Antonia Hernández Cruz, tía de Brenda, relató el desgaste del proceso judicial. Señaló que las autoridades estatales y la fiscalía no brindaron apoyo, y que incluso se negaron a tomar el testimonio de Marcelina en el hospital, exigiendo que ella acudiera a los tribunales a pesar de su grave estado de salud. Marcelina falleció el 12 de octubre de 2016 sin poder declarar.
Los nombres de Brenda y Marcelina fueron colocados en un memorial en el parque Revolución de Guadalajara el 21 de mayo de 2018, junto a otras doce víctimas de feminicidio, para visibilizar los 1,547 asesinatos de mujeres registrados en 21 años en Jalisco.



