Unas 800 familias de tres comunidades del municipio de Chilapa de Álvarez, Guerrero, fueron desplazadas por ataques armados de un grupo delictivo, denunció el sábado el Consejo Indígena y Popular Guerrerense Emiliano Zapata (CIPOG-EZ).
Los ataques a comunidades ubicadas entre los municipios de Chilapa y José Joaquín de Herrera iniciaron la noche del miércoles y han continuado hasta este sábado, según la organización. Hasta el momento, las autoridades estatales no han emitido una postura oficial.
El dirigente del CIPOG-EZ, Jesús Plácido Galindo, informó que las familias desplazadas son de las comunidades de Xicotlán, Tula y Acahuehuetlán. En fotografías compartidas se observa a mujeres, niñas y niños con bolsas caminando sobre un camino de terracería en Tula, aparentemente abandonando la comunidad.
Plácido Galindo aseguró que el Ejército acudió a la zona de conflicto, pero que se retiró y dejó sola a la población. La organización denunció que el grupo criminal “Los Ardillos” atacó con drones explosivos y balaceras, mientras el Ejército y el gobierno federal no actuaron.
El CIPOG-EZ recordó que desde el miércoles 6 de mayo se registraron ataques en Tula, Xicotlán, Acahuehuetlán y Alcozacán. Entre las víctimas hay hombres, mujeres, niños y personas de la tercera edad. El jueves 7, una señora de Xicotlán fue herida de bala.
La organización señaló que suman 76 compañeros asesinados y 25 desaparecidos en la región. Denunció que la Guardia Nacional, Policía Estatal y Ejército solo llegaron a tomarse fotos sin realizar detenciones.



