Despojo en Jalapa 291: posible participación de agentes del MP
Despojo en Jalapa 291: posible participación de agentes del MP

Juan Pablo García, residente de la colonia Roma Sur, en la alcaldía Cuauhtémoc de la Ciudad de México, denunció que su vivienda, ubicada en el número 291 de la calle Jalapa, fue objeto de un despojo orquestado con la presunta participación de agentes del Ministerio Público. El caso, que salió a la luz el 4 de agosto de 2026, revela un modus operandi que incluye la falsificación de documentos y la explotación de la vulnerabilidad de las víctimas en duelo.

La historia de Juan Pablo comenzó el 21 de julio de 2025, cuando recibió una llamada de sus vecinos informándole que su pareja sentimental, el artista canadiense Richard Moszka, de 20 años, se había desvanecido en la azotea de la casa. Al llegar, encontró la propiedad asegurada por agentes del Ministerio Público, con candados y sellos, debido al fallecimiento de Richard. La causa de la muerte fue determinada como un infarto, pero la casa permaneció asegurada durante más de un mes.

La segunda llamada y la invasión

El 3 de septiembre de 2025, Juan Pablo recibió otra llamada de sus vecinos: habían quitado los sellos y candados de su casa, y una persona se identificaba como el nuevo propietario. Al acudir, se encontró con tres individuos, uno de ellos un abogado que representaba a un supuesto comprador. "Recibí una llamada un viernes en la noche, lloviendo, de un vecino que me decía, 'oye, ya gente entró a la casa, quitaron las cadenas, quitaron los sellos'. Me encontré a tres personajes, uno que se identificó como el abogado de la parte supuestamente compradora de la casa", relató a Excélsior.

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La invasión duró seis meses, durante los cuales Juan Pablo no pudo acceder a su hogar, donde se encontraban sus pertenencias y recuerdos de su pareja. "Sentía que se estaban burlando de mí y me decían que básicamente habían vendido la casa sin que me dijera", aseguró la víctima.

El papel de los agentes del Ministerio Público

Wendy Tinoco, abogada de Juan Pablo, denunció que la planeación del despojo fue orquestada por los mismos agentes del Ministerio Público que tomaron la declaración de su cliente tras la muerte de Richard. Los identificó como Tiara y Leopoldo, de la Fiscalía de Investigación Territorial CUH-7. Según Tinoco, estos agentes "detectaron que era un inmueble vulnerable y que estaba puesto para hacer lo que tenían que hacer". La abogada señaló que Juan Pablo les había confesado que no estaba casado con Richard y que su único familiar cercano vivía en Canadá, lo que los hizo blanco fácil.

Ambos agentes fueron supuestamente separados de su cargo meses después por investigaciones que involucran a otras seis personas, aunque la Fiscalía capitalina no confirmó esta información a Excélsior.

El contrato falso y la notaría involucrada

La trama incluyó un contrato de compraventa que supuestamente Richard firmó en 2024, en el cual vendía la casa de dos pisos a un hombre llamado José Julián por un precio de 950 mil pesos, muy por debajo de su valor real. Los invasores presentaron este documento para obtener la posesión de la casa ante la Fiscalía de Investigación Territorial CUH-7, y posteriormente intentaron tramitar las escrituras con la notaría número 4 de Calpulalpan, en Tlaxcala, a cargo de Raquel Beatriz García Lozano.

Según la abogada, "aquí lo que falsificaron fue la firma". Sin embargo, Tinoco logró impedir que el trámite llegara al Registro Público de la Propiedad de la Ciudad de México, presentando evidencias de que Juan Pablo era el único albacea de Richard en su testamento. Gracias a esto, la Fiscalía de Investigación en Delitos Ambientales y en Materia de Protección Urbana (Fidampu) le concedió la posesión a su cliente el 23 de marzo.

El estado de la casa y las secuelas

Cuando Juan Pablo finalmente pudo ingresar a su hogar tras el desalojo, lo encontró irreconocible. "La verdad hasta lástima me dieron, o sea, parece que estaban atrincherados, que alguien les estaba diciendo ni asómese a las ventanas. Había cámaras donde se conectaban a un monitor, donde claramente manda la señal a otro lado, de quien se asomaba a la casa", recordó.

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Aunque la batalla legal continúa, Juan Pablo se siente aliviado de haber recuperado el hogar donde vivió con su pareja. Decidió compartir su historia para que más personas no pasen por lo que describió como una "pesadilla". Este caso destaca la vulnerabilidad de las personas en duelo y la necesidad de vigilancia ante posibles fraudes inmobiliarios.