En Puebla, al menos 34 mujeres, adolescentes y niñas fueron víctimas de violencia antes de desaparecer entre 2020 y 2025, según una revisión hemerográfica. Los tipos de agresión más comunes fueron violencia familiar y de pareja (13 casos), seguidos de violencia familiar y sexual (3), violencia sexual sola (2) y amenazas (2).
El caso de Saraí Ávila Arellano, desaparecida el 2 de agosto de 2017, ejemplifica esta problemática. Su hermana Atziri relató que Saraí sufría violencia de pareja, evidenciada en moretones y discusiones. A pesar de las sospechas de feminicidio, la investigación no ha avanzado.
María Luis Núñez, del colectivo Voz de los Desaparecidos, señaló que conocen al menos cuatro casos con agresiones previas, como Nicora Madelen García Ruisánchez y Ariana Corona Victoria. En ambos, las parejas fueron sentenciadas por desaparición, pero se negaron a revelar el paradero.
De los 34 casos, 12 ocurrieron en la ciudad de Puebla, tres en Tehuacán, tres en San Martín Texmelucan, y el resto en otros municipios. El colectivo también reporta dos casos en Teziutlán y Quecholac.
El Diagnóstico de mujeres desaparecidas del IMDHD (2022) subraya que la violencia previa es un factor clave en las desapariciones, pero la falta de una unidad de análisis de contexto dificulta la investigación.



