La figura del Gran Jurado, un pilar del sistema judicial estadounidense, es ajena al sistema legal mexicano. Sin embargo, ha cobrado relevancia en México tras las acusaciones contra el gobernador de Sinaloa, Rubén Rocha Moya, y otras nueve personas por presuntos vínculos con el narcotráfico.
El Gran Jurado está compuesto por un grupo de entre 16 y 23 ciudadanos que ayuda al fiscal a decidir si procede una acusación formal en un caso penal, según el sitio Abogado.com. Sus labores son secretas durante la investigación, que puede durar hasta 18 meses, y los integrantes escuchan pruebas para determinar si existen elementos suficientes para un juicio formal.
A diferencia de un juicio regular, no hay un juez presente y se admite evidencia como testimonios de oídas, que normalmente no son admisibles. El acusado no es notificado, pues no se trata de un juicio formal. El veredicto requiere dos tercios o tres cuartos de los integrantes, dependiendo del estado donde se delibere.
De acuerdo con el periodista Javier Garza Ramos, desde hace meses el Gran Jurado escuchó las pruebas contra Rocha Moya y otras nueve personas vinculadas al Cártel de Sinaloa. Garza Ramos recordó que fue un Gran Jurado el que llevó al banquillo a Genaro García Luna por vínculos con el crimen organizado.



