Estados Unidos ha presentado un nuevo plan antidrogas para 2026 que marca un cambio en su estrategia, exigiendo resultados medibles y acciones directas de los países involucrados en la producción y tránsito de drogas sintéticas. México es un punto central en este planteamiento, según el documento de la Oficina Nacional de Política de Control de Drogas de la Casa Blanca.
El plan busca frenar la cadena de fabricación y distribución de fentanilo mediante operativos, decomisos y acciones legales. También incluye medidas contra quienes facilitan estas actividades, incluso si no pertenecen directamente a grupos criminales. El documento establece que los países de origen deben investigar, procesar y eliminar el comercio ilícito desde sus raíces.
Entre las acciones solicitadas a México están la incautación de precursores químicos y la reducción de la producción de drogas sintéticas. La directora de la oficina antidrogas, Sara Carter, afirmó que se cazará a los cárteles en sus refugios, se desmantelarán laboratorios y se cortarán líneas de suministro.
El plan también contempla sanciones financieras y procesos legales contra actores que faciliten la cadena de producción, como proveedores de químicos y logística ilegal. La frontera sur de Estados Unidos es clave para evitar que las drogas lleguen a territorio estadounidense y para identificar estructuras criminales mediante decomisos.
Además, el documento aborda el tráfico de armas desde Estados Unidos hacia México, reconociendo su impacto en la violencia. Datos del gobierno mexicano y de la GAO indican que entre el 70% y el 90% de las armas incautadas en México provienen de Estados Unidos. La presidenta Claudia Sheinbaum ha subrayado la necesidad de acciones en ambos lados de la frontera para combatir el narcotráfico.



