El secretario de Seguridad Nacional de Estados Unidos, Markwayne Mullin, llegará este jueves a México en una visita oficial que se produce en un momento crítico de la relación bilateral, marcado por el aumento de la presión de Washington hacia el gobierno mexicano en la lucha contra el narcotráfico.
Se trata de la primera visita de un alto cargo estadounidense a México en 2026, después de la realizada en septiembre del año pasado por el secretario de Estado, Marco Rubio. Mullin, quien lleva menos de dos meses en el cargo, podría reunirse con la presidenta Claudia Sheinbaum, como lo hizo su antecesora, Kristi Noem, el año pasado.
La mandataria mexicana ha señalado que la visita servirá para mantener la coordinación en seguridad, pero reiteró que cualquier colaboración debe respetar la soberanía mexicana. Además de Mullin, el próximo lunes se espera la llegada de la 'zar antidrogas' Sarah Carter, directora de la Oficina de Política Nacional de Control de Drogas.
Estas visitas se dan tras la llamada telefónica del viernes entre Sheinbaum y el presidente estadounidense, Donald Trump, que la mandataria calificó de 'cordial y excelente'. La conversación ocurrió en un contexto sensible, luego de que el Departamento de Justicia de EE.UU. acusara formalmente a diez altos funcionarios de Sinaloa, incluido el gobernador Rubén Rocha Moya, por narcotráfico y posesión de armas.
Washington exigió la detención urgente de estos políticos, lo que provocó un terremoto político en México. Dos de los acusados, los exsecretarios de seguridad y finanzas del estado, se entregaron la semana pasada a las autoridades estadounidenses, alimentando rumores sobre una posible cooperación. El gobierno federal mexicano rechaza extraditar a los señalados, argumentando que EE.UU. no ha presentado las pruebas necesarias.
A esto se suma el debate sobre el papel de la CIA en México, tras una noticia que indicaba que la muerte de un miembro del Cartel de Sinaloa en marzo fue un 'asesinato selectivo facilitado' por la inteligencia estadounidense. Sheinbaum calificó la información de 'ficción' y la CIA la negó, avivando la polémica sobre la injerencia de EE.UU. en el país.



