Una periodista estadounidense fue secuestrada este martes en el centro de Bagdad, según confirmaron las autoridades iraquíes. La víctima fue identificada como Shelly Kittleson, colaboradora del medio Al-Monitor. El rapto ocurrió en la calle Saadoun, una de las principales arterias de la capital, cuando un grupo de hombres armados la abordó y la subió a uno de dos vehículos utilizados en el ataque.
Tras la alerta, las fuerzas de seguridad iniciaron una persecución hacia el suroeste de la ciudad, en dirección a la provincia de Babil. Durante la huida, uno de los automóviles sufrió un accidente cerca de la localidad de Al-Haswa. Los agentes lograron interceptar ese vehículo, detuvieron a un sospechoso y recuperaron evidencia, pero la periodista fue trasladada a otro coche que escapó y cuyo paradero se desconoce.
Las autoridades desplegaron un amplio operativo con retenes y patrullas en puntos estratégicos, mientras continúan las labores de rastreo apoyadas por inteligencia. En un comunicado, señalaron que las operaciones siguen en curso para dar con los secuestradores y garantizar la liberación de la periodista. Hasta el momento, no se ha vinculado el secuestro directamente con la guerra regional, aunque la embajada de Estados Unidos en Bagdad había advertido sobre el aumento del riesgo de secuestros contra ciudadanos estadounidenses.
Al-Monitor emitió un comunicado confirmando la identidad de la víctima y exigiendo su liberación inmediata. “Nos preocupa profundamente el secuestro de Shelly Kittleson. Exigimos su liberación inmediata y segura”, expresó el medio. El caso recuerda el secuestro de la investigadora Elizabeth Tsurkov en 2023, quien fue liberada dos años después, y refleja el entorno hostil para los periodistas en Irak, donde milicias alineadas con Irán han intensificado sus acciones contra extranjeros.
Organizaciones de defensa de la libertad de prensa han señalado que los reporteros en Irak enfrentan amenazas, intimidaciones y violencia. El secuestro se suma a una serie de incidentes contra profesionales de los medios en el marco del conflicto. La embajada de Estados Unidos evitó hacer comentarios, mientras el Departamento de Estado mantiene la recomendación de evitar permanecer en el país debido al elevado riesgo de secuestro.



