La erupción del volcán de Fuego en Guatemala ha obligado a la evacuación de aproximadamente mil 700 personas, quienes ahora se resguardan en albergues mientras reviven el temor de una tragedia similar a la de 2018, cuando una avalancha sepultó la comunidad de San Miguel Los Lotes y dejó 215 muertos y 215 desaparecidos. Además, los evacuados enfrentan la angustia de posibles saqueos en sus viviendas, según relataron a la agencia AFP.
Miedo y recuerdos de la tragedia de 2018
En un gran salón adaptado como albergue en el municipio maya de San Juan Alotenango, campesinos guatemaltecos se resguardan de la actividad volcánica, que comenzó el lunes y ha expulsado lava, gases y cenizas. Isabel Pérez, de 69 años, descansaba en un pequeño catre verde y expresó: "Queda el miedo, miedo por todo lo que pasó la vez pasada". Pérez salió de su vivienda en el caserío El Porvenir junto con su esposo Casimiro Acajabón, de 75 años, al "entrar en temor" por la fuerte actividad. Advirtió que "con el agua y el fuego no se juega".
El volcán, situado a 35 km al suroeste de Ciudad de Guatemala, es el más activo del país, junto con el Pacaya y el Santiaguito. En el idioma maya kaqchikel, el coloso en erupción es conocido como Chi'gag, que significa "donde está el fuego".
Evacuaciones y máxima alerta
Desde el inicio del proceso eruptivo, unas mil 700 personas fueron evacuadas de las aldeas cercanas al cráter, donde se declaró la máxima alerta. En el albergue que acoge a unas 360 personas, Joel Vásquez, de 44 años, recolector de café, narró que no dudó en salir al notar la violencia de la erupción: "Ya no somos de aquellos que nos quedamos, ya vimos lo que sucedió ese año cuando fue un desastre, cómo en aproximadamente 20 minutos ya había desaparecido" la comunidad de San Miguel. Vásquez, vestido con la camiseta del Tottenham inglés, evacuó con su pareja y seis hijos pequeños.
"Ya sabemos cómo es que ataca el volcán", mencionó al describir el peligro de las avalanchas de material ardiente que bajan a gran velocidad por las laderas y pueden alcanzar a las poblaciones colindantes. Leydy López, de 24 años, añadió: "Para Dios no hay nada imposible, pero tampoco uno puede arriesgar su vida si él da la oportunidad de salir", aunque reconoció el desagrado de dejar su casa, algo que ya tuvo que hacer dos veces el año pasado.
Patrullajes contra el saqueo
Además del riesgo de las avalanchas, los evacuados temen que sus viviendas sean saqueadas durante su ausencia, lo que agravaría su situación de pobreza. Isabel Pérez, entre lágrimas, recordó que dejó atrás sus pollos y gallinas: "Se meten a las casas y lo dejan a uno sin nada". Federico Vásquez, ayudante de albañilería de 51 años, reconoció que "por lo que cuestan las cosas materiales" no quería salir de El Porvenir, pero finalmente se convenció por la fuerza de las explosiones: "Viendo cómo estaban las cosas, y uno esperar, como que no vale la pena que uno vaya a morir".
El gobierno ordenó "patrullajes" en el área afectada para que las comunidades evacuadas estén tranquilas frente a cualquier situación de "pillaje", según informó AFP. Las autoridades mantienen la vigilancia mientras el volcán continúa su actividad eruptiva, y los evacuados esperan poder regresar a sus hogares cuando disminuya el peligro.



