El campo mexicano se encuentra en una situación crítica, afectado por el cambio climático, la inacción gubernamental y el crimen organizado. Expertos coinciden en que es urgente atender esta emergencia que pone en jaque la seguridad alimentaria del país antes de que sea demasiado tarde.
La crisis multifactorial del campo
Sequías, lluvias torrenciales, granizo, inundaciones y erosión del suelo son algunas de las manifestaciones del cambio climático que golpean al campo mexicano. Sin embargo, la problemática se agrava por el abandono gubernamental, el desmantelamiento institucional y el avance del crimen organizado, según especialistas en ganadería, agricultura, ingeniería regenerativa y gobernanza.
Francisco Gamboa Barrón, exsecretario de Agricultura y Ganadería de Durango, señala que la crisis no se explica solo por el cambio climático, sino que también exhibe fallas de gobernanza rural, como baja inversión en adaptación y responsabilidades institucionales acumuladas. Detrás de estas fallas están instituciones como la Secretaría de Agricultura y Desarrollo Rural (Sader), la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales (Semarnat) y gobiernos estatales y municipales que han descuidado apoyos productivos, adaptación climática, sanidad, deforestación y restauración territorial, así como infraestructura rural básica.
Una amenaza más allá de lo ambiental
El cambio climático ha dejado de ser un concepto abstracto. José Luis Luege Tamargo, exsecretario de Medio Ambiente, lo califica como el mayor reto para la humanidad, impactando todas las actividades humanas. Francisco Gamboa añade que el cambio climático ya golpea al sector ganadero desde hace 15 o 20 años, y no es un problema futuro ni solo ambiental. La vulnerabilidad climática del país está reconocida en el Programa Sectorial de Agricultura y Desarrollo Rural 2025-2030, cuyo objetivo es mejorar la sostenibilidad y resiliencia de los sistemas agroalimentarios.
Vulnerabilidad del suelo y producción
Según el Censo Agropecuario de 2022 del Inegi, el 88.3% de las unidades de producción agropecuaria que reportaron pérdidas se vieron afectadas por factores climáticos. Francisco Gamboa señala que la vulnerabilidad actual del sector se fundamenta en seis variables críticas: crisis hídrica, degradación de suelos y agostaderos, estrés térmico, precariedad estructural, fragmentación de la política pública y captura territorial por el crimen.
Crisis hídrica
José Luis Luege explica que el cambio climático afecta el agua mediante fenómenos hidrometeorológicos y el abastecimiento de agua potable. Francisco Xavier Valdés, ingeniero en Regeneración, detalla que el cambio climático modifica las precipitaciones, prolonga sequías e intensifica lluvias, provocando mayor evaporación y menor infiltración, lo que deriva en inundaciones. La crisis hídrica también está ligada a la salud del suelo y al manejo ineficiente en la agricultura, que acapara hasta el 76% de las extracciones de agua.
Abandono gubernamental
Juan Pablo Rojas Pérez, presidente de la CNPAMM, señala que la falta de apoyo ante el cambio climático y el alza de precios en insumos ha generado incertidumbre, llevando a los campesinos a dejar los cultivos. Grandes empresas como Maseca, Minsa y SuKarne prefieren importar grano de Estados Unidos, Sudáfrica, Argentina, Brasil o Ucrania, dejando rezagado al maíz mexicano.
Degradación del suelo
La falta de cobertura vegetal, erosión y pérdida de materia orgánica agravan el impacto climático. Francisco X. Valdés señala que la diferencia de temperatura entre un suelo desnudo y uno protegido puede ser de hasta 12°C, acelerando la evaporación y el riesgo de desertificación. En la ganadería, esto obliga a gastar más en alimento suplementario.
Estrés térmico
Las altas temperaturas reducen el consumo de alimentos en animales, disminuyen la ganancia de peso y la producción de leche. La falta de infraestructura rural agrava la precariedad económica y limita la adaptación. En las plantas, el calor extremo reduce la fotosíntesis, alterando los ciclos biológicos y aumentando los costos de producción y el riesgo financiero.
La sombra del crimen organizado
La debilidad institucional y la captura territorial por el crimen organizado potencian la vulnerabilidad del sector. En zonas como Michoacán, casi todas las unidades de producción deben pagar al crimen, lo que limita la inversión y profundiza la precariedad. Francisco Gamboa llama a recuperar el control territorial para permitir una verdadera resiliencia productiva.
Los principales factores de pérdidas agrícolas son: sequía (72.2%), fuertes vientos (28.5%), inundaciones (12.8%), heladas (11.9%), granizo (9.2%) y huracanes (7.1%).



