Cada minuto, 38 toneladas de comida terminan en la basura en México, según datos de la Red de Bancos de Alimentos de México (Red BAMX). Esto equivale a más de 82 mil toneladas diarias y cerca de 30 millones de toneladas al año, aproximadamente el 40% de la producción nacional total de alimentos. En contraste, un tercio de la población mexicana —alrededor de 44 millones de personas— enfrenta inseguridad alimentaria moderada o severa, viéndose obligada a saltarse comidas o reducir porciones por falta de recursos.
México, el mayor desperdiciador de América Latina
El índice regional del Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA) ubica a México como el país que más desperdicia alimentos anualmente en América Latina, con una tasa per cápita de 90 a 105 kilogramos por persona al año, cerca de medio kilo al día. Le sigue Brasil, con 20 millones de toneladas desperdiciadas por sus más de 213 millones de habitantes; Argentina, con 16 millones de toneladas (alrededor del 12% de su producción anual); y Colombia, con una tasa cercana a 70 kilogramos per cápita anuales. Otros países destacados por la ONU en este rubro son República Dominicana, Panamá y Ecuador.
El desperdicio ocurre a lo largo de toda la cadena de suministro, pero los hogares y comercios son responsables de una gran parte al comprar, preparar o almacenar más comida de la que realmente se consume. Hasta el 70% de los alimentos desechados está completamente apto para el consumo humano.
Estrategias para reducir el desperdicio en el hogar
Mariana Jiménez, directora de la Red Nacional de Bancos de Alimentos (Red BAMX), con 20 años de experiencia en el sector, señaló que las familias son las que más desperdician comida en sus hogares. “México es el país que más desperdicia alimento per cápita en los hogares y eso preocupa porque ahí en los hogares los BAMX no podemos recuperar ese alimento”, afirmó. Jiménez, especialista en nutrición, indicó que el desperdicio en los hogares se debe principalmente a comprar alimentos de más, una mala planeación de la dieta y el desaprovechamiento de sobras.
Para combatirlo, la Red BAMX propone tres hábitos clave:
- Planificación y compra: elaborar un menú semanal, revisar la alacena y el refrigerador antes de comprar para evitar duplicidad, y adquirir solo lo necesario.
- Preparación y consumo: cocinar porciones adecuadas, reutilizar sobras en otras recetas y ordenar la despensa colocando productos más antiguos al frente.
- Conservación: no tirar alimentos solo por su fecha de consumo preferente (indica calidad, no riesgo para la salud) y congelar lo que no se usará para extender su vida útil.
“Hay que ser muy consciente de que tenemos un problema que es el desperdicio y que lo podemos solucionar con pequeñas acciones, como planificar la alimentación, revisar con qué contamos y refrigerar bien. Hoy sabemos que todos los alimentos se pueden congelar sin que pierdan valor nutricional”, aseguró la experta.
Impacto potencial y labor de los bancos de alimentos
De acuerdo con estimaciones de la Red BAMX, con las cantidades de desperdicio en México se podría nutrir a 28.6 millones de personas que viven en carencia alimentaria. La Red BAMX, que cuenta con 58 sucursales en 30 estados del país, rescata más de 171 millones 649 mil 956 kilogramos de alimentos al año, de los cuales el 45% son frutas o verduras y el 52% son no perecederos. Estos alimentos ayudan a mejorar la nutrición en 2,124 instituciones y 6,639 comunidades (2,486 urbanas y 2,522 rurales), beneficiando a más de 2.4 millones de personas al mes, un promedio de más de 80 mil personas diariamente.
La inseguridad alimentaria afecta a cerca del 30% de la población mexicana, es decir, aproximadamente 44 millones de personas que no tienen acceso regular a suficientes alimentos para una vida activa y saludable.



