Los terremotos que sacudieron el norte de Venezuela dejaron un saldo de 1,943 muertos, 10,571 heridos y 15,866 familias damnificadas, con más de 600 réplicas registradas hasta el martes. Una evaluación preliminar de datos satelitales publicada por la NASA y la Agencia Espacial Europea (ESA) confirmó la magnitud de los sismos al revelar que más de 58 mil edificios resultaron probablemente dañados o destruidos.
Análisis satelital de daños
Los investigadores Corey Scher y Jamon Van Den Hoek, de la Universidad Estatal de Oregón, señalaron en su evaluación que "es probable que aproximadamente 58,870 edificios hayan resultado dañados o destruidos en toda la región afectada". Los científicos analizaron imágenes de radar de alta resolución del satélite Sentinel-1 de la ESA recopiladas el 25 de junio, un día después de los terremotos. "Esta es una evaluación preliminar y rápida. Refleja un cambio abrupto en la superficie consistente con los daños", escribieron los investigadores, añadiendo que la cifra solo debe interpretarse como un indicador y no ha sido verificada en el terreno.
Mapeo de deformación del suelo
De forma paralela, el Equipo Científico de Operaciones NISAR —misión conjunta de la NASA y la agencia india ISRO— cartografió las fracturas de la corteza terrestre para medir la deformación directa del suelo. Mediante interferometría de radar de apertura sintética (InSAR), los expertos del Laboratorio de Propulsión a Chorro (JPL) y Caltech compararon la topografía de la región entre el 13 y el 25 de junio.
Los datos revelan que el sismo provocó desplazamientos principalmente horizontales en la superficie, divididos bajo el siguiente criterio visual: tonos rojos identifican movimientos de la corteza hacia el Este (aproximándose a la línea de visión del satélite); tonos azules señalan desplazamientos hacia el Oeste (alejándose del sensor); y tonos amarillos indican áreas estables con alteración geográfica cercana a cero.
Herramienta para brigadistas
Este mapeo experimental, procesado con una resolución de 80 metros, funciona como una guía de reconocimiento rápido para los brigadistas en el terreno, permitiendo ubicar los sectores donde la distorsión del suelo fracturó las cimentaciones urbanas. El informe advierte que la precisión técnica de estos modelos suele disminuir en áreas con densa vegetación o cobertura de nieve.



