Tras el ataque armado en Teotihuacán, un feminicidio en la Ciudad de México y el asesinato de dos maestras en Michoacán, la Iglesia Católica exigió implementar políticas públicas que protejan la vida, la familia y la salud emocional de sus integrantes.
En su editorial semanal Desde la Fe, la Iglesia señaló que cuando se promueven iniciativas que cuidan la vida desde su inicio hasta su término natural y acompañan a la familia en su misión formativa, se favorece la prevención de la violencia y se fortalece una cultura del cuidado.
Cuestionó en qué momento la vida dejó de ser sagrada para algunos y si se están atendiendo las heridas emocionales que se gestan en las familias. Advirtió que la violencia no surge de la nada, sino que germina en historias fracturadas y heridas no atendidas.
La Iglesia recordó que en el ataque en Teotihuacán un hombre abrió fuego desde la Pirámide de la Luna, asesinando a una turista canadiense e hiriendo a más de una decena de personas. También mencionó el feminicidio en la Ciudad de México y el asesinato de dos maestras en Michoacán.
Insistió en que la familia es el primer espacio donde se aprende a mirar al otro como un regalo y no como una amenaza, y llamó a recuperar el valor de la vida en la familia, la escuela y las políticas públicas.



