Reino Unido en el CPTPP: la oportunidad de diversificar el comercio mexicano
CPTPP: oportunidad de diversificar el comercio mexicano

Si el director financiero de una empresa presentara un informe donde más del 80% de sus ingresos dependieran de un solo cliente, difícilmente recibiría felicitaciones. Lo más probable es que el Consejo de Administración le pidiera, de inmediato, una estrategia para diversificar el riesgo. Resulta curioso que, cuando esa misma concentración ocurre en el comercio exterior de un país, solemos interpretarla como una historia de éxito, según Manuel Herrejón Suárez, empresario y columnista de Expansión.

La dependencia de un solo mercado

México ha construido durante más de tres décadas una de las relaciones comerciales más exitosas del mundo con Estados Unidos. Gracias a ella consolidó una plataforma manufacturera altamente competitiva, atrajo inversión extranjera, desarrolló cadenas de suministro de enorme complejidad y fortaleció sectores industriales que hoy representan millones de empleos. Todo eso está bien, y explica buena parte del crecimiento exportador del país.

Pero también es cierto que ningún éxito está exento de riesgos. Más de cuatro quintas partes de las exportaciones mexicanas siguen dirigidas al mercado estadounidense. Mientras esa relación permanezca estable, la concentración ofrece enormes ventajas. El problema aparece cuando factores ajenos a la economía comienzan a modificar las condiciones bajo las cuales opera ese intercambio. Una elección presidencial, una revisión comercial, un conflicto geopolítico, un "tweet" o un cambio de prioridades industriales pueden alterar, en cuestión de días, un entorno que durante años pareció inamovible.

Banner ancho de Pickt — app de listas de compras colaborativas para Telegram

La oportunidad del Reino Unido en el CPTPP

Por eso considero que la entrada en vigor de la adhesión del Reino Unido al Tratado Integral y Progresista de Asociación Transpacífico (CPTPP) merece analizarse desde una perspectiva distinta. La eliminación de aranceles para el 99% de los bienes comercializados entre ambos países no representa únicamente una buena noticia para quienes exportan. Representa, sobre todo, un recordatorio de que México necesita ampliar su margen de maniobra comercial antes de que las circunstancias lo obliguen a hacerlo. La diferencia es importante.

No estamos hablando de sustituir al mercado estadounidense. Nadie que conozca la integración productiva de Norteamérica plantearía algo semejante. Estamos hablando de reducir una concentración que, desde cualquier lógica financiera, comenzaría a considerarse un factor de riesgo.

Diversificación: un principio financiero para la política comercial

Las empresas entienden perfectamente ese principio. Diversifican proveedores para evitar interrupciones en la producción. Diversifican fuentes de financiamiento para disminuir vulnerabilidades. Diversifican inversiones para proteger su patrimonio. Resulta sorprendente que las economías no siempre apliquen la misma disciplina cuando administran sus mercados de exportación.

La experiencia reciente ofrece razones suficientes para hacerlo. La pandemia demostró la fragilidad de las cadenas globales de suministro. Las tensiones comerciales entre las principales economías modificaron rutas de producción que parecían permanentes. Más recientemente, el debate en torno al futuro del T-MEC recordó que incluso los acuerdos comerciales más sólidos están sujetos a decisiones políticas que ningún exportador mexicano puede controlar. Ese es precisamente el punto que merece mayor atención.

El verdadero riesgo

El verdadero riesgo no consiste en que Estados Unidos deje de ser el principal socio comercial de México. Eso difícilmente ocurrirá. Creo que el riesgo consiste en que cualquier modificación relevante en ese mercado tenga la capacidad de afectar, de manera desproporcionada, el desempeño económico del país. Y puede pasar.

La incorporación del Reino Unido al CPTPP abre una oportunidad que trasciende el intercambio bilateral. Se trata de una economía con alto poder adquisitivo, fuerte demanda de bienes manufacturados y capacidad para convertirse en una plataforma adicional para empresas mexicanas que buscan reducir su exposición a un solo destino. Más importante aún, envía una señal sobre el camino que México debería seguir durante los próximos años: construir una red comercial más amplia, más equilibrada y menos vulnerable a factores externos.

Banner post-artículo de Pickt — app de listas de compras colaborativas con ilustración familiar

El comercio internacional en la nueva era

El comercio internacional dejó de consistir únicamente en vender productos al extranjero. Hoy también determina dónde se instala una planta, desde qué país se abastecen las cadenas globales de valor y cuáles economías ofrecen mejores condiciones para invertir. Las empresas ya no buscan solamente producir donde resulte más barato…ahora buscan producir donde exista acceso eficiente al mayor número posible de mercados. Ahí reside la verdadera oportunidad para México.

La discusión no debería concentrarse en cuántos tratados comerciales tiene el país, sino en qué tan capaz ha sido de convertirlos en una estrategia efectiva de diversificación. Porque abrir mercados es una decisión de política comercial y aprovecharlos es una decisión de competitividad nacional.

Un segundo capítulo para el comercio exterior mexicano

México ha construido una extraordinaria historia de integración con Estados Unidos. Ahora necesita escribir un segundo capítulo. No porque aquella estrategia haya fracasado, sino precisamente porque fue tan exitosa que terminó concentrando buena parte del riesgo comercial del país.

En finanzas existe una regla que rara vez admite excepciones: la diversificación nunca elimina el riesgo, pero casi siempre evita que un solo riesgo determine el futuro. Y me parece que ha llegado el momento de aplicar ese mismo principio al comercio exterior mexicano. Esa puede ser una de las decisiones económicas más inteligentes de la próxima década.

Nota del editor: Manuel Herrejón Suárez (síguelo en X como @ManuelHerrejonS) es un empresario mexicano con más de dos décadas de experiencia en el sector bursátil y mercado cambiario, especialista en gestión de proyectos en el sector financiero. Es Licenciado en Derecho por la Universidad del Valle de México y Maestro en dirección de empresas para ejecutivos por el IPADE. Las opiniones publicadas en esta columna corresponden exclusivamente al autor.