Pelé fue espiado en México 70 por la Dirección Federal de Seguridad (DFS), vinculada a la CIA
La influencia del astro brasileño en la sociedad fue motivo de preocupación tanto en su país como para los anfitriones del Mundial de 1970.
Por: Fernando Islas
16 de junio de 2026 - 16:00 Hrs
Pelé conquistó en México el tercer título mundial de su carrera al coronarse con Brasil en la Copa del Mundo de 1970. Archivo Excélsior.
En las páginas más oscuras del siglo XX, los hilos del poder intentaron tejer una red alrededor del hombre que hacía sonreír al mundo. Durante la década de 1970, el miedo de los de arriba se topó con la magia de los de abajo, y en ese choque el espionaje militar operó como un signo de control hacia la influencia unificadora de Pelé.
En su propia tierra, bajo el yugo de la dictadura militar brasileña (1964-1985), Pelé fue vigilado. Los archivos desclasificados del Departamento de Orden Político y Social (DOPS) revelaron que el régimen le abrió un expediente formal de 11 páginas tras el icónico Mundial de 1970.
El pecado de Pelé fue su descomunal trascendencia popular. El detonante ocurrió cuando un empleado público le entregó un manifiesto solicitando la amnistía para los presos políticos de la época. Para los generales, un ídolo capaz de paralizar naciones con un balón era una amenaza, así que registraron meticulosamente sus finanzas y vigilaron sus pasos cotidianos.
Cartel sobre Pelé en Guadalajara durante el Mundial México 70. Archivo Excélsior.
Sin embargo, el relato de aliento surge de lo que el gobierno militar tuvo que hacer: el régimen se vio obligado a intervenir en secreto para rescatar financieramente las empresas del astro. Lo hicieron por el riesgo de que el ídolo abandonara Brasil, se uniera a la disidencia o apagara la única alegría que mantenía a flote la moral de la sociedad.
En México, bajo la mirada de la DFS
Cruzando el continente, el Mundial de México 1970 se convirtió en el escenario del tricampeonato y de una historia de amor incondicional entre la afición mexicana y el equipo brasileño. Pero detrás del brillo del Estadio Azteca y las calles de Guadalajara paralizadas con carteles de "Hoy no trabajamos porque vamos a ver a Pelé", se escondían los ojos de la policía secreta mexicana.
Documentos recientemente liberados y resguardados en el Archivo General de la Nación (AGN) demostraron que la Dirección Federal de Seguridad (DFS) montó un operativo estricto para monitorear cada movimiento de Pelé, según relata el portal AMEXI. Desde sus entrevistas y entrenamientos en Guanajuato hasta los regalos cotidianos que recibía, todo quedó plasmado en los expedientes de la policía política de México.
Pelé reparte autógrafos a niños mexicanos. Archivo Excélsior.
El gobierno mexicano de la época vivía con la paranoia constante de que los movimientos estudiantiles y disidentes —aún heridos por los sucesos de 1968— utilizaran la masiva atención internacional puesta sobre Pelé para amplificar reclamos de justicia social.
Mientras los agentes de inteligencia de dos países llenaban carpetas grises con sospechas, Pelé devolvía al mundo un destello de luz inigualable. Fue como Pelé unió a dos países bajo un mismo canto de júbilo.
La CIA colaboraba con la DFS
La DFS colaboró estrechamente con la CIA, al grado de operar prácticamente como su fachada y brazo ejecutor en México durante la Guerra Fría. La CIA es la agencia de inteligencia del gobierno de Estados Unidos encargada de recopilar, analizar y realizar operaciones secretas en el extranjero.
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