Desde que inició el segundo mandato del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, han muerto 49 personas bajo custodia del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas de Estados Unidos (ICE), de las cuales 15 son mexicanos. En 2025, fallecieron 31 personas, la cifra más alta desde 2004, un año después de la creación de ICE bajo el gobierno de George W. Bush. En lo que va de 2026, han perecido 18. El último caso es un ciudadano cubano de 33 años, quien murió en un centro de Georgia el pasado martes.
Crisis migratoria en Estados Unidos
De seguir la tendencia actual, al final del año en curso se podrían registrar hasta 60 víctimas letales bajo detención de ICE, según una estimación de Austin Kocher, académico experto en migración. Para Ricardo Sepúlveda, doctor en derecho de la Universidad Panamericana y especialista en derechos humanos, esto es una muestra de que la migración se encuentra en un punto crítico en la política estadounidense. “Estamos entrando a una etapa de crisis del modelo migratorio en Estados Unidos”, dijo el experto en entrevista con Excélsior. Analizar el récord de muertes de migrantes detenidos por ICE bajo ese lente permite explicar el auge de este fenómeno como un elemento clave del carácter “invasivo y antiderechos humanos” de la política migratoria de la segunda administración de Trump.
Latinoamericanos, las principales víctimas
Un conteo elaborado por este diario, a partir de datos de ICE, reveló que los migrantes que han muerto en custodia bajo la segunda administración de Trump son, en su mayoría, latinoamericanos, con 62.5%. Le siguen nacionales de países asiáticos (29.2%), africanos (4.2%), europeos (2.1%) e incluso un canadiense (2.1%). Por nacionalidad, el primer lugar lo ocupa México con 15 casos, seguido de Honduras y Cuba con cuatro cada uno; China, Vietnam y Haití con tres cada uno. Los datos revelan que 53% de los muertos tienen más de 45 años y 15% más de 65 años. Esto es sintomático de un cambio en los perfiles demográficos de los detenidos, con respecto a administraciones pasadas, según Sepúlveda. Detener a migrantes de mayor edad, que probablemente habían entrado a Estados Unidos hace tiempo, muestra el efecto de la criminalización generalizada de la inmigración irregular del discurso de Trump.
Aumento de arrestos y sobrecupo
El estudio del Proyecto de Datos sobre la Deportación de la Escuela de Derecho de la Universidad de California en Los Ángeles (UCLA) reportó un aumento de 1000% de detenciones en la vía pública y en localidades residenciales en el primer año del segundo mandato de Trump. Esta diversificación de tácticas, que desde febrero de 2025 incluye lugares antes protegidos como escuelas, juzgados o iglesias, genera una mayor inseguridad jurídica y constituye una gran violación de derechos humanos, según el académico. Aunque la política migratoria de Trump propuso un millón de deportaciones por año, los inmigrantes sin antecedentes penales ya representan la mayoría de los detenidos. En consecuencia, el número de personas en detención ha aumentado a 70 mil, la cifra más alta en la historia de ICE. Además, ICE busca expandir su capacidad a 96 mil 600 personas en los próximos años.
Falta de atención médica y subregistro
El rápido aumento en el número de arrestos ha llevado a una sobreocupación de los centros de detención. La Unión Estadounidense de Libertades Civiles (ACLU) reveló que estos centros se encuentran por debajo de los estándares básicos de salud y seguridad impuestos por el Congreso, especialmente en personal y material médico. Abogados denunciaron retrasos intencionales en el cuidado para condiciones médicas preexistentes, que han llevado a muertes completamente prevenibles. El 69.5% de los decesos se debieron a complicaciones de salud agravadas innecesariamente por la falta de atención especializada. El suicidio también figura como una de las causas principales, con 19.5%. Sin embargo, la Asociación de Abogados de Inmigración de Estados Unidos ha denunciado prácticas de subregistro, como el traslado de individuos en estado crítico a hospitales cercanos para no contabilizar sus muertes en reportes oficiales. A esto se suma el cierre de las agencias internas encargadas de realizar inspecciones y gestionar denuncias, ordenado por Trump. En los comunicados de prensa, ICE incluye calificativos como “Criminal profesional y migrante ilegal en custodia de ICE muere”.
Llamado a la presión diplomática
Esta opacidad alcanza también a los gobiernos de los países de origen de las víctimas. El doctor Ricardo Sepúlveda llamó a elevar la presión diplomática y jurídica contra el gobierno de EU: “Sí, estamos en un momento crítico. Vale la pena levantar la voz, hacer reflexiones y análisis para lograr soluciones diferentes”.



