Un tribunal iraní ha dictado una severa sentencia contra la cantante Parastoo Ahmadi, condenándola a 74 latigazos y dos años de prohibición de actividades artísticas, además de impedirle salir del país durante ese período. La condena se produjo después de que la artista apareciera sin velo en un concierto virtual difundido en YouTube, lo que las autoridades consideraron una violación de las leyes de la República Islámica.
Detalles de la sentencia
El Tribunal Penal de Qom determinó que Ahmadi y otros ocho miembros de su equipo "atentaron contra la moral pública mediante la producción y difusión de contenidos obscenos y contrarios a la ética en el entorno virtual". La cantante había publicado el 11 de diciembre de 2024 un video de 27 minutos en YouTube, grabado en un histórico caravasar, donde interpretaba varias canciones vestida de negro, con los hombros descubiertos y sin velo.
Restricciones a las mujeres en Irán
En Irán, las mujeres enfrentan severas restricciones: no pueden grabar discos ni ofrecer conciertos públicos mixtos. Solo se les permite cantar ante audiencias femeninas y sin la presencia de cámaras de video o fotografía. La actuación de Ahmadi desafió directamente estas normas, lo que provocó que las autoridades presentaran una denuncia en menos de 24 horas.
La artista ya había tenido problemas legales en 2022, cuando publicó la canción "De la sangre de la juventud de la patria" durante las protestas por la muerte de Mahsa Amini, quien fue detenida por no llevar correctamente el velo islámico. Este nuevo caso se enmarca en un contexto de tensiones sociales en Irán respecto al uso del velo. Tras las protestas masivas de 2022, muchos ciudadanos dejaron de usarlo como forma de desobediencia civil.
Contexto social y críticas internacionales
Desde comienzos de 2025, las autoridades iraníes han relajado la aplicación de las leyes sobre el hiyab, y es común ver a mujeres sin cubrirse la cabeza en las calles de Teherán y otras ciudades. Sin embargo, el concierto virtual de Ahmadi, descrito como "hipotético", se convirtió en un acto de desafío que ahora le costará dos años de silencio forzado y un castigo corporal que ha generado críticas internacionales.



