El líder de una banda criminal que opera en Ecuador fue asesinado a tiros en el aeropuerto de Guayaquil, según informó el ministro de Interior, John Reimberg. La víctima fue identificada como Carlos Suástegui, cabecilla de la banda de Las Águilas, brazo armado del temido grupo criminal Los Choneros.
El crimen ocurrió un día después de que el presidente Daniel Noboa decretara un estado de excepción por el incremento sostenido de la violencia en 10 de las 24 provincias del país. La medida incluye a Guayas, de la que Guayaquil (suroeste) es capital. La balacera en el aeropuerto José Joaquín de Olmedo provocó momentos de pánico entre los pasajeros. Videos difundidos en redes sociales muestran a un joven gritando: "¡Ayuda, ayuden a mi papá!", mientras abraza a una persona. También se observa otro cuerpo tendido en uno de los accesos del aeropuerto.
El Ministerio de Interior no ha entregado un balance de heridos por el ataque ocurrido hacia las 18:00 locales. Suástegui era considerado un delincuente de "alto riesgo" y un "objetivo criminal priorizado" por las autoridades, investigado por asociación ilícita, asesinato y tenencia de armas, señaló el ministro en su cuenta de X. Policías y guardias del aeropuerto detuvieron a dos adolescentes, de 15 y 16 años. "En el lugar se incautaron dos armas de fuego", informó Reimberg.
Un hombre que debía tomar un vuelo a Quito declaró al canal TC Televisión: "Al escuchar los estruendos de bala, que fueron unos ocho o diez, nos asustamos; los policías nos sacaron". En las afueras del aeropuerto, decenas de pasajeros buscaban información sobre los vuelos que debían abordar, mientras otros esperaban noticias de amigos y familiares que llegaban al principal aeropuerto del país. De acuerdo con las autoridades de Guayaquil, la terminal aérea está operativa, aunque "el acceso y la salida de las instalaciones permanecerán restringidos de manera temporal".
Guayaquil es foco de la violencia del crimen organizado que siembra el terror en Ecuador, considerado uno de los países más peligrosos de Latinoamérica. El país cerró 2025 con una tasa récord de homicidios de 50,9 por cada 100 mil habitantes.



