El otro Mundial: protestas y desapariciones en México 2026
El otro Mundial: protestas y desapariciones en México

Me declaro futbolero. Mi pasión por las Chivas de Guadalajara es ampliamente conocida por todo mi círculo social. Desde niño he sido apasionado de este maravilloso deporte que ilusiona y decepciona con una velocidad que avasalla. Desde 1974 tengo conciencia de la importancia de los Mundiales. Mi alforja de recuerdos está más repleta de fracasos que de triunfos. ¿Cómo olvidar que junto a mi padre y mi hermano Jorge, en 1986, tuvimos el “lujo” de presenciar todos los partidos que se jugaron en Ciudad Universitaria y en el otrora Estadio Azteca? Los costos eran accesibles. Ahora, el Mundial es para millonarios.

Un Mundial de contrastes

A mis 60 años, las cosas comienzan a verse diferentes. Como lo narra Juan Villoro, en la inauguración del Mundial el jueves pasado, una vez más, el público del Azteca hizo más esfuerzo que los jugadores. Los bloqueos que desquiciaron a la ciudad y un perímetro de seguridad que nace del miedo a las protestas sociales hicieron que llegar al estadio fuera un deporte extremo. Una vez en las gradas, todos los sacrificios valieron la pena: nada supera la quimera de la unidad nacional.

La inauguración pasará a la historia por su simplismo y oquedad. La jefa del Estado no quiso tomar riesgos. En su lugar, la actriz mexicana más reconocida del planeta terminó tomando la representación nacional. Al final, la Selección nacional cumplió, a secas, con el objetivo de ganar el primer juego.

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El rostro de las protestas

El Mundial es oportunidad y riesgo. El mundo entero se entera de nuestros problemas más amargos. Más de mil familiares de personas desaparecidas marcharon hacia el recinto portando velas y fotografías de sus seres queridos, muchos de los cuales desaparecieron sin dejar rastro. Según cifras oficiales, hay registradas más de 130 mil personas desaparecidas. El número ha crecido de forma escandalosa en las dos últimas décadas, coincidiendo con la expansión de los grupos de delincuencia organizada.

Los familiares de las víctimas son ejemplares. Una de las características más distintivas de la crisis de desapariciones es el heroico rol desempeñado por la sociedad civil, especialmente por las madres, que han creado colectivos voluntarios de búsqueda. Conocidas como madres buscadoras, estas agrupaciones suelen llevar a cabo sus propias investigaciones y organizar rastreos en zonas remotas, inmuebles abandonados y posibles lugares de enterramiento. Las activistas se enfrentan con frecuencia a amenazas por parte de organizaciones criminales y han denunciado la falta de apoyo y protección suficientes por parte del Estado.

En el otro rostro de las protestas, los integrantes de la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación (CNTE), que se suponía cercana política e ideológicamente al régimen, se han movilizado como nunca antes. Las imágenes del derribo de estatuas monumentales de jugadores de fútbol, que las autoridades habían erigido sobre Paseo de la Reforma, le dieron la vuelta al planeta entero, haciéndose virales.

Balance de un país dividido

México no es un país seguro. Mucha gente vive con miedo. Las mujeres saben que salir a la calle entraña un peligro inminente. Las desapariciones son resultado del narcotráfico, la extorsión y la trata de personas. Las víctimas pueden ser secuestradas, reclutadas por la fuerza, asesinadas o enterradas en fosas clandestinas. Más allá de lo deportivo, este torneo sabe a una amarga realidad. Mientras los aficionados gozaban dentro del estadio, afuera se percibía el “otro Mundial”. El Mundial de la protesta y la desconfianza. El Mundial de un México dividido y polarizado. El Mundial de la lucha de clases. El Mundial de la inseguridad y la desaparición de miles de personas. Un Mundial que sintetiza al país de contrastes e injusticias que la democracia no ha logrado remediar.

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