El Senado mexicano aprobó este jueves la reforma electoral conocida como ‘Plan B’, con 87 votos a favor y 41 en contra, alcanzando la mayoría calificada requerida. El dictamen fue turnado a la Cámara de Diputados para su análisis.
Durante la votación en lo particular, se aceptó una reserva de la senadora Lizeth Sánchez García, del Partido del Trabajo (PT), que eliminó los cambios al artículo 35 constitucional relacionados con la revocación de mandato. Así, esta figura se mantiene sin modificaciones en la Constitución. Sánchez argumentó que la revocación y las elecciones "son mecanismos con propósitos distintos" y que mezclarlos "corre el riesgo de distorsionar su sentido democrático".
El Senado rechazó otras propuestas de modificación de Morena, PAN, PRI, Movimiento Ciudadano, PVEM y PT, por lo que los cambios a los artículos 115, 116 y 134 se aprobaron en los términos originales. Entre los ajustes, los ayuntamientos podrán integrarse con una sindicatura y hasta 15 regidurías, y los congresos estatales deberán mantener un presupuesto que no exceda el 0.7% del gasto total de su entidad.
Además, ningún consejero o magistrado electoral podrá recibir una remuneración mayor que la del titular del Ejecutivo federal. El Senado también deberá reducir su presupuesto de forma progresiva, con una disminución acumulada del 15% en los próximos cuatro ejercicios fiscales.
El ‘Plan B’, impulsado por la presidenta Claudia Sheinbaum tras el rechazo a su primera propuesta, busca reducir costos del sistema electoral, fijar límites salariales y reconfigurar la integración de ayuntamientos. La secretaria de Gobernación, Rosa Icela Rodríguez, destacó que el paquete mantiene la política de austeridad como principio rector e incluye mecanismos tecnológicos de fiscalización.



