Morena, el Partido Verde Ecologista de México (PVEM) y el Partido del Trabajo (PT) iniciaron el pasado 26 de marzo las negociaciones para concretar la coalición electoral de 2027, en medio de tensiones por las votaciones diferenciadas en el Congreso y por la decisión de Morena de vetar candidaturas de familiares de actuales gobernantes.
La dirigente nacional de Morena, Luisa María Alcalde, advirtió que no respaldará ninguna coalición en la que sus aliados promuevan a un familiar de un gobernante en funciones, como ocurre en San Luis Potosí, donde el PVEM ha anunciado que irá solo a las urnas. Esta postura generó un diferendo público inmediato.
Otros casos conflictivos incluyen Zacatecas, donde el gobernador David Monreal impulsa a su excuñada Verónica Díaz como sucesora, mientras su hermano Saúl Monreal insiste en su derecho constitucional a competir. En Guerrero, el senador Félix Salgado Macedonio, favorito en encuestas, enfrenta resistencia de la dirigencia nacional de Morena para participar, lo que ha provocado rebelión interna.
La negociación busca definir la alianza para renovar la Cámara de Diputados, 17 gubernaturas, seis mil diputados estatales y regidores de mil 78 ayuntamientos. Morena exige que PVEM y PT se ajusten a sus estatutos, incluyendo el veto a familiares y los tiempos definidos por su Consejo Nacional.
En Quintana Roo, el poder electoral del PVEM ha generado disputas entre liderazgos municipales sobre quiénes participarán en las encuestas para definir candidatos. Tanto en Guerrero como en Zacatecas, existe la posibilidad de que PT y PVEM respalden a morenistas vetados por su propio partido.



