La casa real española confirmó que el rey Felipe VI viajará a México el próximo 26 de junio para presenciar el partido entre España y Uruguay en Guadalajara, Jalisco, correspondiente a la fase de grupos del Mundial de Fútbol. La invitación fue cursada por la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo a todos los países participantes, especialmente a aquellos que juegan en territorio mexicano, como es el caso de la selección ibérica.
Este desplazamiento no constituye una visita de Estado ni tiene contenido político, pero marca la primera ocasión en que el monarca español viaja a México desde que Sheinbaum asumió la presidencia y desde la crisis diplomática bilateral originada por la solicitud del expresidente Andrés Manuel López Obrador de que el rey pidiera disculpas por los abusos durante la Conquista y la Colonia. Dicha petición no fue respondida por la corona ni por el gobierno español, lo que provocó una “pausa” en las relaciones y la ausencia de visitas de Estado.
La presidenta Sheinbaum invitó formalmente al rey el 3 de febrero, y la invitación también fue remitida por el presidente de la FIFA, Gianni Infantino, en su calidad de organizador del Mundial. Previamente, el monarca realizó un gesto de distensión el 16 de marzo al visitar en el Museo Arqueológico de Madrid una exposición de arte precolombino mexicano, donde reconoció que hubo “mucho abuso” y “controversias morales y éticas” durante la Conquista.
Sheinbaum descartó asistir a ese partido y a cualquier otro en México, incluido el inaugural entre México y Sudáfrica, al que acudirá el presidente sudafricano Cyril Ramaphosa. La mandataria recordó que el distanciamiento surgió por la misiva de López Obrador pidiendo disculpas, lo que motivó que ella no invitara al rey a su toma de posesión. Sin embargo, destacó gestos recientes de ambos países, como exposiciones mexicanas en España y el reconocimiento público del canciller español José Manuel Albares sobre los excesos, así como las declaraciones del rey, que han ido restableciendo la relación.



