El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, afirmó que es poco probable que extienda el alto al fuego de dos semanas con Irán, lo que incrementa la presión sobre los negociadores para cerrar un acuerdo que ponga fin a la guerra. En una entrevista con Bloomberg Television, Trump declaró: “No voy a apresurarme a firmar un mal acuerdo. Tenemos todo el tiempo del mundo”.
Trump reiteró que el Estrecho de Ormuz permanecerá bloqueado por ahora, señalando que “los iraníes quieren desesperadamente que se abra. No lo abriré hasta que se firme un acuerdo”. La tregua, anunciada el 7 de abril, expira el miércoles 22 de abril por la noche, hora de Washington, según el mandatario, quien advirtió que es “altamente improbable que la extienda” si no se alcanza un acuerdo antes de esa fecha.
Los detalles de la próxima ronda de negociaciones, que se espera tenga lugar en Pakistán, comenzaron a tomar forma este lunes. Irán también enviará un equipo, según personas familiarizadas con los planes. Previamente, Teherán había expresado dudas sobre participar en nuevas conversaciones de paz con Estados Unidos. El vicepresidente JD Vance partirá para retomar las negociaciones, ya sea el martes por la noche o el miércoles por la mañana, acompañado por Jared Kushner y el enviado especial Steve Witkoff.
Trump se mostró optimista sobre el diálogo, afirmando que le gustaría participar personalmente, aunque no considera que sea necesario. “Habrá una reunión. Ellos quieren una reunión, y deberían quererla. Y puede salir bien”, aseveró. Mientras tanto, el presidente iraní, Masoud Pezeshkian, escribió en X que “la profunda desconfianza histórica de Irán hacia la conducta del gobierno de Estados Unidos persiste” y afirmó que “los iraníes no se someten a la fuerza”.
Los comentarios de Trump y la decisión de Teherán de enviar negociadores son señales de que ambas partes continúan trabajando en un acuerdo para poner fin al conflicto iniciado a finales de febrero, cuando Estados Unidos e Israel atacaron a Irán. Estos ataques llevaron a fuerzas iraníes a responder con bombardeos contra bases estadounidenses en la región y a destruir infraestructura energética de aliados de Washington en el Golfo Pérsico, lo que detonó una crisis energética global.
Los mercados reaccionaron a la incertidumbre: las bolsas retrocedieron desde máximos históricos tras los comentarios de Trump, frenando una racha de cinco días de ganancias. En contraste, los precios del petróleo subieron el lunes, con referencias al alza de más de 5% y el Brent cerca de los 95 dólares por barril. Los inversionistas siguen atentos a cuándo y cómo se reanudará el flujo de energía a través del Estrecho.



