Cáncer de pulmón, el siguiente gran objetivo de las vacunas de ARN mensajero
Cáncer de pulmón, objetivo de vacunas ARN

El ARN mensajero se volvió famoso por las vacunas contra covid-19, pero su historia no terminó con la pandemia. En los laboratorios, esa misma tecnología ya mira hacia otro terreno mucho más difícil: el cáncer. Y entre todos los tumores que podrían marcar el futuro de estas terapias personalizadas, hay uno que aparece como prioridad por su impacto y urgencia médica: el cáncer de pulmón.

No se trata de una vacuna como las que se aplican para prevenir una infección. En cáncer, el objetivo es distinto: usar el ARN mensajero para enseñarle al sistema inmune a reconocer señales específicas del tumor de cada paciente. Por eso, los especialistas prefieren hablar de una terapia individualizada de neoantígenos, más que de una vacuna contra el cáncer.

"Si bien al comienzo lo llamamos la vacuna personalizada contra el cáncer, preferimos llamarla terapia individualizada de neoantígenos", explicó Emilio Fumero, director senior de Asuntos Médicos en Moderna, durante una entrevista con Excélsior.

Banner ancho de Pickt — app de listas de compras colaborativas para Telegram

¿Por qué el cáncer de pulmón?

El melanoma ha sido uno de los primeros campos de prueba para estas terapias porque es un tumor con mucha actividad inmunológica; es decir, suele generar señales que el sistema inmune puede reconocer con mayor facilidad. Pero después de ese primer terreno, el cáncer de pulmón aparece como uno de los siguientes grandes objetivos.

La razón no es menor: se trata de uno de los cánceres con mayor necesidad de nuevas alternativas terapéuticas.

"Hay otro tumor que está en progresiva investigación clínica, también en fase 3, en fase avanzada, que es el tumor que conlleva la mayor mortalidad a día de hoy, que es el cáncer de pulmón".

La frase importa porque marca el punto en el que está la tecnología: ya no se habla solo de una posibilidad lejana, sino de estudios clínicos avanzados que buscan comprobar si este tipo de terapia puede ocupar un lugar real en el tratamiento oncológico.

¿Cómo se "personaliza" una terapia contra el cáncer?

Para entender la promesa del ARN mensajero en cáncer de pulmón, primero hay que imaginar que cada tumor deja una especie de huella. Aunque dos personas tengan el mismo diagnóstico, sus tumores pueden tener mutaciones diferentes. Y esas mutaciones pueden producir proteínas extrañas, conocidas como neoantígenos.

Ahí entra la personalización. De acuerdo con Fumero, el proceso parte de leer el material genético del tumor y compararlo con el ADN de la persona.

"Todo lo que no está en el DNA de la persona y que está en el tumor se considera extraño", explicó.

La idea es seleccionar esas señales extrañas y codificarlas en una molécula de ARN mensajero. Esa molécula funciona como una instrucción temporal para que las células produzcan ciertas proteínas y el sistema inmune aprenda a reconocerlas. En palabras más simples: se busca mostrarle al cuerpo qué rasgos tiene el tumor para que pueda dirigir mejor su respuesta contra él.

No todos los tumores responden igual

Uno de los puntos más importantes es que esta tecnología no necesariamente funcionará igual en todos los tipos de cáncer. Algunos tumores son más "calientes" desde el punto de vista inmunológico, lo que significa que están más relacionados con una respuesta del sistema inmune. Otros son más "fríos" y suelen pasar más desapercibidos.

Por eso, el desarrollo clínico avanza con cierta lógica: primero se prueba donde hay más posibilidades de respuesta.

"El melanoma es el paradigma de este tipo de tumores", señaló Fumero. Después, explicó, sigue el cáncer de pulmón y luego otros como el renal o el colorrectal.

Esto no quiere decir que la terapia ya esté lista para todos los pacientes con cáncer de pulmón, ni que pueda reemplazar los tratamientos actuales. Lo que se investiga es si puede sumar una nueva forma de atacar al tumor, especialmente en combinación con inmunoterapias ya utilizadas en oncología.

Enseñar al sistema inmune y quitarle el freno

En varios ensayos, estas terapias de ARN mensajero se estudian junto con medicamentos conocidos como inhibidores de checkpoint. Estos fármacos ayudan a quitar ciertos "frenos" que el tumor usa para apagar la respuesta inmune.

Banner post-artículo de Pickt — app de listas de compras colaborativas con ilustración familiar

Fumero lo explicó de forma sencilla: por una parte, se alivia la carga inhibitoria de la célula tumoral; por otra, se entrena de nuevo al sistema inmune para reconocer proteínas extrañas.

"A la vez que entrenas de nuevo a tu sistema inmune para que ahora sí reconozca esas proteínas extrañas y acabe con ella", dijo.

En otras palabras: una parte del tratamiento intenta que las defensas no se apaguen; la otra busca decirles hacia dónde mirar.

Lo que todavía falta demostrar

Aunque el avance es prometedor, todavía hay una palabra clave: esperar. En melanoma, los estudios van más adelantados y se esperan datos decisivos de fase 3. En cáncer de pulmón, el propio Fumero aclaró que los resultados clínicos no llegarán este año.

"Los resultados clínicos de este ensayo no vendrán este año, vendrán a posteriori, pero también serán muy importantes", señaló.

Esa cautela es fundamental. Las terapias personalizadas de ARN mensajero podrían abrir una nueva etapa en la oncología, pero aún deben demostrar eficacia, seguridad, tiempos de producción, acceso y viabilidad en sistemas de salud reales.