Taiwán impulsa la manufactura de IA en México pese a baja inversión directa
Taiwán impulsa manufactura IA en México pese baja inversión

El auge de la inteligencia artificial está transformando el mapa industrial de Norteamérica, y en México, las empresas taiwanesas se han convertido en actores clave, a pesar de que la inversión extranjera directa (IED) registrada desde la isla es mínima. En 2025, la Secretaría de Economía reportó apenas 40 millones de dólares de IED taiwanesa, uno de los niveles más bajos en años. Sin embargo, fabricantes como Foxconn, Inventec y Quanta han expandido plantas, ocupado millones de pies cuadrados en parques industriales y multiplicado la producción de servidores, equipos de red y componentes para centros de datos que abastecen la creciente demanda de Estados Unidos.

Comercio bilateral en auge

El contraste entre la baja inversión y la intensa actividad industrial se refleja en el comercio. Durante 2025, las importaciones mexicanas desde Taiwán crecieron un 163%, mientras que las exportaciones hacia la isla aumentaron un 156%. No obstante, el déficit comercial se amplió hasta los 44,883 millones de dólares, debido a que la base de las importaciones era mucho mayor. La Reserva Federal de Dallas vincula ambas tendencias con la integración de México en la cadena de suministro de hardware para inteligencia artificial, donde las compañías taiwanesas juegan un papel determinante.

Antecedentes históricos

La presencia industrial de Taiwán en México no comenzó con el nearshoring. A finales de los años 1990, tras la entrada en vigor del TLCAN, fabricantes taiwaneses se instalaron en Ciudad Juárez para producir computadoras personales para el mercado estadounidense. Acer abrió una de las primeras plantas en 1998, seguida por Foxconn, Asus, Tatung y Wistron, que ensamblaban equipos para marcas como Hewlett-Packard y Gateway. Esa primera ola convirtió a México en una plataforma exportadora de computadoras.

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Dos décadas después, las mismas empresas, o sus sucesoras, están impulsando una nueva transformación enfocada en servidores, infraestructura para centros de datos e inteligencia artificial. La guerra comercial entre Estados Unidos y China en 2018, y la entrada en vigor del T-MEC en 2020, modificaron las cadenas globales de suministro, y las empresas taiwanesas respondieron rápidamente. Aunque la IED acumulada sigue siendo modesta, entre 2021 y 2022 alcanzó unos 480 millones de dólares, lo que representó aproximadamente una cuarta parte de toda la inversión en la manufactura mexicana de computadoras y productos electrónicos, según la Reserva Federal de Dallas.

La nueva ola de inversiones

En 2025, los flujos oficiales de inversión disminuyeron significativamente, pero la actividad industrial taiwanesa se aceleró aún más. Foxconn, el mayor fabricante taiwanés con operaciones en México, anunció una inversión de 241 millones de dólares para ampliar su planta en Chihuahua y fabricar servidores para inteligencia artificial. Meses después, confirmó la construcción en Guadalajara de la que será la mayor planta del mundo para ensamblar el superchip GB200 de Nvidia, cuya producción comenzó en 2026.

Además de Foxconn, Inventec, Pegatron y Wiwynn abrieron o ampliaron instalaciones en Ciudad Juárez en los últimos tres años, con inversiones de entre 75 y 250 millones de dólares, enfocadas en servidores y sistemas para centros de datos. Quanta Computer amplió su capacidad en Monterrey para producir servidores de IA y componentes para vehículos eléctricos.

Impacto en las exportaciones mexicanas

Las transformación ya se refleja en las estadísticas comerciales. Las exportaciones de máquinas automáticas para procesamiento de datos —que incluyen servidores, tarjetas madre y componentes para centros de datos— se duplicaron en 2025, superando los 85,000 millones de dólares. Solo Chihuahua concentró casi dos terceras partes de esas ventas. Las exportaciones de placas base y componentes para servidores pasaron de 2,000 millones de dólares en 2023 a 9,200 millones en 2025.

La expansión abarca también otros sectores. Las exportaciones de cables y fibra óptica alcanzaron 19,600 millones de dólares en 2025; las de routers, switches y módems llegaron a 15,600 millones, y los televisores y monitores LCD, muchos producidos en Baja California por fabricantes taiwaneses, sumaron 11,600 millones de dólares.

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Ocupación de parques industriales

Incluso antes de que las fábricas comiencen a producir, la expansión es visible. Según datos de CBRE, entre 2023 y 2025 las empresas taiwanesas ocuparon 4.7 millones de pies cuadrados de parques industriales en Ciudad Juárez, solo superadas por las estadounidenses, que absorbieron 6 millones. Taiwán ocupó el tercer lugar en absorción de espacios industriales en Monterrey, Guadalajara y Tijuana, detrás de Estados Unidos y China. En Guadalajara, considerada el Silicon Valley mexicano, las empresas taiwanesas encabezaron la demanda de nuevas instalaciones.

Próximos pasos

El caso de Taiwán podría ser el inicio de una tendencia más amplia. Corea del Sur y Japón están fortaleciendo inversiones en baterías, electrónica, automatización y componentes para vehículos eléctricos en Norteamérica. Europa también avanza: la modernización del acuerdo comercial México-UE incorpora capítulos para fortalecer cadenas de suministro resilientes, facilitar inversiones y asegurar acceso a insumos estratégicos para las transiciones digital y energética. La Comisión Europea sostiene que el nuevo tratado busca impulsar industrias de alto valor agregado y reducir dependencias geopolíticas, mientras que un análisis del Parlamento Europeo considera que reforzará la integración económica en sectores tecnológicos.

Si México fue la fábrica de Norteamérica durante décadas, la nueva etapa lo perfila como una plataforma tecnológica global, donde no solo se ensamblan productos, sino que se fabrica la infraestructura de la economía digital del futuro.