Daniel Adongo, exjugador de los Indianapolis Colts, fue deportado de Estados Unidos el pasado 20 de junio tras una orden de un juez de inmigración del Departamento de Justicia, según confirmaron las autoridades migratorias. El keniano de 37 años había permanecido bajo custodia del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE) durante varios meses, acusado de violar la ley migratoria al quedarse en el país luego del vencimiento de su visa en 2016, un año después de su breve paso por la NFL.
ICE señaló que Adongo fue detenido sin derecho a fianza bajo la Ley Laken Riley, que permite la detención obligatoria de ciertos inmigrantes con antecedentes penales. La agencia lo calificó como un individuo "peligroso" debido a sus antecedentes judiciales, que incluyen condenas por daños a la propiedad y arrestos por intimidación y agresión, aunque estos últimos fueron desestimados.
Una historia insólita: del rugby a la NFL sin saber fútbol americano
La llegada de Adongo a la NFL fue una de las historias más llamativas del deporte estadounidense. Originario de Kenia, se formó como jugador de rugby y disputaba el Super Rugby en Sudáfrica cuando los Colts decidieron apostar por él en 2013 como parte del programa internacional de desarrollo de talento. Lo extraordinario del caso era que Adongo nunca había jugado fútbol americano ni siquiera había visto un partido completo antes de firmar con Indianápolis.
Durante meses, el cuerpo de entrenadores prácticamente le enseñó desde cero las reglas, las posiciones y la técnica del deporte. Su potencia física convenció a la franquicia de que podía convertirse en un proyecto a largo plazo. Sin embargo, el experimento nunca dio resultados: en tres temporadas apenas participó en cinco encuentros oficiales y registró únicamente una jugada defensiva antes de ser despedido en diciembre de 2015. Durante su paso por la organización, obtuvo ingresos cercanos a los 694 mil dólares.
Su salida coincidió con las primeras intervenciones policiales en su domicilio por presuntos incidentes de violencia doméstica. Aunque en aquellas ocasiones nunca se presentaron cargos, fue el inicio de una larga cadena de problemas legales que marcaron la década siguiente.
Problemas legales y deterioro de salud mental
Tras abandonar la NFL, la situación personal de Adongo se deterioró rápidamente. De acuerdo con ICE, fue condenado en 2020 por un delito menor de daños a la propiedad, por el que recibió una sentencia de 364 días de cárcel. También enfrentó arrestos por intimidación, agresión y alteración del orden público, aunque esos casos terminaron siendo desestimados. Los documentos judiciales revisados por The Indianapolis Star, integrante de la red de USA TODAY, revelan que en dos ocasiones los jueces lo declararon incompetente para enfrentar un juicio debido a su estado mental.
Uno de los informes médicos, elaborado por el doctor Jason Jaronik, señala que Adongo sufría un cuadro de psicosis aguda y plantea la posibilidad de que presentara una lesión cerebral traumática relacionada con su etapa como deportista de alto rendimiento. Su madre, Betty Adongo, solicitó que fuera sometido a nuevas evaluaciones médicas, convencida de que el deterioro de su salud mental estaba vinculado a los golpes recibidos durante su carrera. Sin embargo, hasta el momento no existe evidencia científica que permita confirmar esa relación en su caso.
Deportación bajo la Ley Laken Riley
El proceso de deportación se aceleró tras la detención de Adongo, quien pasó meses en centros de detención migratoria. ICE emitió un comunicado en el que Douglas Thompson, subdirector de la oficina de campo en Chicago, afirmó: "Quienes violan la ley de inmigración son igualmente responsables, incluidos los ex atletas profesionales". La agencia no precisó a qué país fue trasladado el exjugador tras su deportación, aunque se presume que podría haber sido enviado a Kenia.
El caso de Adongo ha reabierto el debate sobre la salud mental en exdeportistas y las consecuencias de las carreras truncadas. Su historia, que comenzó como uno de los proyectos internacionales más llamativos de la NFL, terminó convertida en un ejemplo de las dificultades que enfrentan algunos atletas cuando su carrera concluye mucho antes de lo esperado, combinando problemas migratorios, legales y de salud.



