Carlos Silva: La historia debe formar ciudadanos críticos
Carlos Silva: la historia forma ciudadanos críticos

El escritor y académico Carlos Silva (1968) ha publicado 101 preguntas de historia de México, un libro que busca acercar el pasado nacional con rigor y fomentar el pensamiento crítico ante la información simplificada que circula en redes sociales. En entrevista con Excélsior, Silva afirmó: “No es lo mismo hacer historia de divulgación que historia de la vulgarización o historia vulgarizada como circula en redes sociales, donde prevalece el conocimiento simple y práctico, que no sirve de mucho y no es enseñanza ni conocimiento de la historia”.

Un recorrido por la historia de México

El volumen plantea preguntas clave como: ¿cuáles fueron las principales manifestaciones artísticas en Mesoamérica?, ¿cómo era la educación entre los mexicas?, ¿qué se conoce como Primer Imperio?, ¿puede considerarse el proceso electoral de 1910 como el primer intento democrático de México?, ¿por qué la literatura mexicana ocupa un lugar preponderante en el mundo?, entre muchas otras.

Silva explicó que el libro no presenta datos aislados, sino que todas las preguntas están conectadas con un hilo que aborda el desarrollo histórico de México. “Te tienes que hacer un ciudadano crítico, un ciudadano que razone, y para lograrlo tienes una herramienta muy buena: la historia. Claro que no tienes que saber todo lo que un historiador tiene en mente, pero la bondad de este libro es que tú puedes detenerte en el 22 de septiembre de 1921, cuando se fundó la Secretaría de Educación Pública (SEP) y conocer lo que hizo Vasconcelos…”.

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Preocupación por la inmediatez digital

Historiador por la UNAM e investigador huésped en Washington, Silva ha publicado biografías de Álvaro Obregón, Plutarco Elías Calles y Gonzalo N. Santos. Entre sus preocupaciones está la inmediatez y la prisa del ciudadano de a pie en la era digital. “Estamos viviendo un tiempo de cambio y me refiero a esa transformación tecnológica, que llevamos muy a prisa, lo que ha hecho que las redes sociales se hayan convertido en el vehículo donde nos han hecho especialistas de todo, es decir, somos fotógrafos, cocineros, médicos, historiadores, periodistas… y todo mundo opina sin filtros”, señaló.

El autor subrayó que siempre ha tenido la inquietud de que la historia es una ciencia, formado como historiador en la universidad y con experiencia en Clío, docencia e investigación iconográfica. “Todo eso me llevó a ver más allá de héroes, fechas y villanos, y detenerme en los procesos de la historia”, aseguró.

Una obra actualizada

101 preguntas de historia de México tuvo una primera edición en 2007 y ahora llega con información actualizada hasta nuestros días. Silva busca que el lector se aproxime a la historia no bajo la idea de que ésta es “chiquita, rápida e instantánea, porque ese conocimiento no te sirve de nada”, advirtió.

El historiador lamentó que la enseñanza de la historia en México haya perdido seriedad. “Yo creo que la enseñanza a nivel básico, medio y superior sigue siendo muy deficiente, porque desde ahí viene toda esa idea de fomentar fechas, batallas, héroes y villanos. En una ocasión tuve la oportunidad de dar una plática (en una academia) y a los chavos, que ya eran de nivel profesional, les costaba trabajo diferenciar entre Cristóbal Colón, Miguel Hidalgo, y lo que habían hecho… y eso es parte de la deficiencia que hay en las escuelas. Así que… tenemos un problema”, aceptó.

Uso ideológico de la historia

Finalmente, Silva abordó el uso ideológico de la historia, un fenómeno no reciente. “Los políticos tienden a utilizar la historia a conveniencia de sus pretensiones ideológicas. Por ejemplo, para Luis Echeverría, lo más grande que había en este país, según él, era Benito Juárez y Lázaro Cárdenas. Y con (Carlos) Salinas de Gortari, se hablaba de Zapata, porque su maestro (John) Womack, en Harvard, fue quien le dirigió la tesis de doctorado y para él Zapata era un personaje emblemático”.

“Pero aquí lo único que podemos decir es que cada quien puede tomar la historia en sus manos y tratar de ser un ciudadano crítico que se formule todas las preguntas posibles para que pueda independizarse, y no me refiero a una independencia literal, sino a aquella donde puedas pensar y criticar con argumentos”, concluyó.

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