En el Mundial de México 1986, la delantera de la Selección Mexicana estaba dominada por la figura de Hugo Sánchez, quien llegaba como estrella del Real Madrid y máximo referente del fútbol mexicano. Javier Hernández Gutiérrez “Chícharo”, pese a ser una garantía de gol con los Tecos, no disputó ni un minuto en el torneo, algo que él mismo reconoce como consecuencia natural de la jerarquía de Sánchez.
“¡Imagínate! Tenía al máximo jugador de México en ese momento delante de mí, qué iba a jugar”, declaró Hernández, quien aceptó su rol secundario. “No me iban a meter por quitar a Hugo Sánchez, caray, si Hugo Sánchez es el máximo jugador mexicano de todos los tiempos”.
La ofensiva mexicana en ese Mundial sumó seis goles: Fernando Quirarte (2), Hugo Sánchez (1), Luis Flores (1), Manuel Negrete (1) y Raúl Servín (1). Sánchez, además, llegaba con el respaldo de un Pichichi y la Copa de la UEFA con el Real Madrid. México alcanzó los cuartos de final, donde fue eliminado por Alemania Federal en penaltis.
“Chícharo” también recordó la intensidad del ambiente mundialista: “Lo que viví dentro del equipo no me daba cuenta de esa trascendencia fuera de nosotros… Al verlo por televisión después fue impresionante”. A pesar de su buen momento goleador entre 1987 y 1990, no pudo jugar el Mundial de Italia 90 debido al escándalo de los “cachirules”.
El exdelantero participó en el 3er. Festival Mentes Brillantes, donde recibió una playera de edición especial “Hechas de Leyenda”. Sobre su hijo Javier “Chicharito” Hernández, máximo goleador histórico de la Selección, evitó comparaciones y solo dijo que “es cuestión de que sea otro proyecto diferente”.



