Después de 1.230 partidos de temporada regular y tres rondas de playoffs, los San Antonio Spurs y los New York Knicks se enfrentarán en las Finales de la NBA a partir de este miércoles. Los Spurs, liderados por el francés Victor Wembanyama, y los Knicks, únicos supervivientes de la Conferencia Este, disputarán el anillo de campeón.
El camino de los Spurs
Los Spurs, con un promedio de edad de 25.06 años, dieron la sorpresa al eliminar a los vigentes campeones, Oklahoma City Thunder, en el séptimo partido de las finales del Oeste. Fue una remontada épica tras estar 2-3 abajo en la serie. Para San Antonio, estas son sus primeras Finales en doce años.
Wembanyama fue elegido MVP de las finales del Oeste y guió a un equipo joven pero talentoso, con figuras como Dylan Harper, Stephon Castle, De'Aaron Fox y el pívot Luke Kornet. "Es la oportunidad de una vida, no sabes si va a volver. Es un sueño hecho realidad", declaró Wembanyama tras el partido decisivo.
La resurrección de los Knicks
Los Knicks llegan a las Finales por primera vez desde 1999, cuando cayeron precisamente ante los Spurs. En esta postemporada, barrieron 4-0 a Cleveland Cavaliers en las finales del Este, tras eliminar a Atlanta Hawks (4-2), Philadelphia 76ers y Cavaliers con autoridad.
Jalen Brunson fue nombrado MVP de las finales del Este y lidera a unos Knicks muy completos, con presencia latina a través de Karl Anthony Towns y José Alvarado. El técnico Mike Brown, quien reemplazó a Tom Thibodeau, ha llevado a la franquicia a la euforia en el Madison Square Garden, con llenos absolutos y estrellas en la cancha. Dos asientos a pie de pista para ver las finales del Este llegaron a costar más de 50,000 dólares.
Formato y sedes
La serie, al mejor de siete partidos, comenzará en el Frost Bank Center de San Antonio para los dos primeros encuentros. Luego, la acción se trasladará al Madison Square Garden de Nueva York para el tercer y cuarto partidos.
Los Spurs llegan como la gran sorpresa, con 62 victorias en temporada regular y una fortaleza grupal destacada. "Todo el trabajo que haces es por este tipo de emociones. Quiero ganar, es como si mi vida dependiera de eso", insistió Wembanyama.



