Kimi Antonelli, piloto de Mercedes, está siendo cuidadosamente aislado de la presión mediática y las expectativas de su Italia natal. La escudería alemana ha reducido sus compromisos públicos y limitado su contacto con la prensa italiana, buscando que el joven talento se concentre en las carreras sin distracciones externas.
A pesar de su juventud, Antonelli ha demostrado una madurez excepcional. En lo que va de temporada, ha logrado convertir sus tres primeras poles en tres victorias, un hito sin precedentes en la historia de la Fórmula 1. Sin embargo, también ha cometido errores y perdido 23 posiciones en las salidas, aunque supo mantener la calma y aprovechar oportunidades como un coche de seguridad en Japón o decisiones estratégicas de su equipo en Miami.
El director del equipo, Toto Wolff, ha acertado al rodear a Antonelli solo de su familia y su círculo más cercano, personas con experiencia en el automovilismo. Esta estrategia busca evitar que el piloto se vea abrumado por las expectativas de un posible campeonato mundial, algo que los números respaldan: desde 1950, 20 de los 23 pilotos que lograron tres victorias consecutivas se coronaron campeones.
Mientras tanto, su compañero George Russell mantiene la confianza en la igualdad dentro del equipo, aunque la preferencia no confesada del campeonato y del propio equipo podría inclinar la balanza hacia Antonelli. Con evoluciones previstas para Montreal, Mercedes espera que ambos pilotos sumen puntos para frenar el avance de McLaren.



