Alrededor de 50 canadienses abandonaron su país para vivir el Mundial 2026 en el Fan Fest de la Ciudad de México, dejando de lado el resultado del partido y disfrutando del ambiente festivo en el Zócalo capitalino.
Canadienses eligen México para la fiesta mundialista
Como México no hay dos, lo saben los mexicanos y el mundo entero. Por eso, hasta los canadienses decidieron dejar su país, que también es anfitrión del Mundial, para venir al centro del país y vivir la fiesta del fútbol. Desde el Zócalo capitalino, los canadienses se reunieron para ver el debut de su selección frente a Bosnia. Arropados por la afición mexicana, que no pierde tiempo para echar relajo, los canadienses disfrutaron el juego.
Una experiencia única para los aficionados
De los aproximadamente 50 canadienses que se dieron cita, la mayoría ya radica en el país donde estudian o trabajan, pero otros viajaron desde ciudades como Ottawa y Vancouver con la intención de disfrutar no solo del fútbol, sino también de la cultura, la historia, la gastronomía y el ambiente festivo que caracteriza a México. Todos coincidieron en que sabían que llegarían a un país apasionado por el balompié y querían formar parte de esa experiencia.
Canadá salió de la lista de países que no habían sumado un triunfo en las Copas del Mundo, y esa decisión pareció verse recompensada durante el encuentro. Aunque por momentos la preocupación se apoderó de los seguidores de la Hoja de Maple debido a la desventaja en el marcador, los mexicanos que se encontraban a su alrededor no dudaron en acercarse para alentarlos con porras y cánticos. Entre risas, fotografías y vasos de cerveza sin alcohol, la convivencia entre aficionados dejó claro por qué muchos extranjeros eligieron México como destino para disfrutar la justa mundialista.
El empate como celebración
La alegría se desató en la recta final del partido con el gol del empate canadiense. Los abrazos, los saltos y el grito de “¡Uno más, uno más!” se apoderaron del Fan Fest, mientras los aficionados celebraban no solo el resultado, sino también la oportunidad de vivir una experiencia que, según ellos mismos, difícilmente habrían encontrado en otro lugar. Al final, el 1-1 quedó en segundo plano. Lo que realmente se llevó los reflectores fue la forma en que México conquistó a los aficionados canadienses con su pasión por el fútbol, su gente, su comida y el ambiente que se vive en cada rincón de la ciudad. Porque para muchos de ellos, el Mundial no era solo ver jugar a Canadá, sino vivir México.



