Brasil venció 2-1 a Japón con un gol de Gabriel Martinelli en el tiempo agregado (minuto 95), evitando una eliminación histórica y manteniendo vivo el sueño de la sexta estrella en el Mundial 2026. El partido, disputado en el NRG Stadium de Houston (denominado Houston Stadium durante la Copa del Mundo), tuvo una primera mitad dominada por Japón, que se adelantó con un gol de Kaishu Sano. Brasil reaccionó en el segundo tiempo con un cabezazo de Casemiro y la definición final de Martinelli.
Japón sorprende a Brasil en el primer tiempo
Desde el inicio, Japón presionó la salida brasileña, incomodando a Casemiro y Lucas Paquetá, y reduciendo los espacios para Vinícius Júnior. La estrategia de Hajime Moriyasu obligó a Brasil a jugar en largo, favoreciendo el plan japonés. El premio llegó cerca del minuto 30: Kaishu Sano aprovechó un error en la salida brasileña, dejó atrás a Casemiro con una conducción potente y disparó desde fuera del área para vencer a Alisson. Fue el primer gol internacional del mediocampista y el momento más importante del fútbol japonés en años.
Durante varios minutos, Brasil fue irreconocible. La circulación era lenta, Vinícius estaba permanentemente rodeado por Takefusa Doan y Takehiro Tomiyasu, y la afición brasileña mostraba señales de preocupación. Una derrota habría significado la primera eliminación de Brasil antes de cuartos de final desde Italia 1990, un golpe devastador para el proyecto de Carlo Ancelotti.
El descanso cambió el partido
Brasil regresó al segundo tiempo con otra intensidad. Adelantó líneas, recuperó agresividad y encerró a Japón cerca de su área. El empate llegó gracias a Casemiro, quien apareció dentro del área para conectar de cabeza un centro preciso de Gabriel y firmó el 1-1, reivindicándose tras una primera mitad difícil.
A partir de ahí, solo existió un equipo. Vinícius encontró espacios, obligó a Zion Suzuki a realizar una de las mejores atajadas del torneo, y Japón empezó a pagar el enorme desgaste físico de su presión inicial. Cada ataque brasileño transmitía la sensación de que el gol definitivo estaba cerca.
Martinelli escribe la historia en el minuto 95
Cuando el partido agonizaba, Bruno Guimarães levantó la cabeza y encontró el desmarque de Martinelli. El delantero definió con serenidad para completar la remontada y evitar que Brasil protagonizara uno de los mayores fracasos de su historia mundialista. La victoria mantiene intacto el objetivo que llevó a Ancelotti al banquillo brasileño: conquistar la sexta Copa del Mundo.
Brasil ahora enfrentará al vencedor del duelo entre Costa de Marfil y Noruega por un lugar en los cuartos de final. Japón, en cambio, volvió a quedarse a un paso de romper su techo histórico. Lo intentó con valentía, organización y personalidad, pero cuando Brasil encontró aire, recordó por qué cinco estrellas adornan su escudo y por qué sigue siendo uno de los equipos más difíciles de eliminar.
Impacto y reacciones
La marea amarilla que inundó Houston estalló en fiesta. La victoria evita una crisis para el proyecto de Ancelotti y mantiene a Brasil en la carrera por el título. Para Japón, la derrota es amarga: continúan sin ganar un partido de eliminación directa en la historia de los Mundiales. Según datos del partido, Brasil tuvo el 62% de posesión y 15 remates (7 a puerta), frente al 38% y 9 remates (3 a puerta) de Japón.



