Las playeras de los equipos en los Mundiales no pueden llevar publicidad comercial. En el Mundial 2026, con 48 selecciones y 104 partidos, los uniformes lucirán impecables, sin patrocinadores. Solo se ven el escudo, el logotipo de la marca deportiva y el número del jugador. Esto no es tradición, sino una estrategia multimillonaria de la FIFA.
La regla de oro que lo explica todo
La FIFA centraliza la explotación comercial de sus torneos para proteger a sus socios globales como Coca-Cola, Adidas o Visa. Permitir patrocinadores nacionales diluiría el impacto de estos contratos. Según el reglamento, está prohibida toda publicidad en el equipamiento de juego en partidos oficiales.
Compensación millonaria a las federaciones
A cambio de esta censura, la FIFA reparte una bolsa histórica de 871 millones de dólares en premios. Los equipos eliminados en fase de grupos reciben nueve millones; octavos de final, 15 millones; cuartos, 19 millones; el subcampeón, 33 millones; y el campeón del Mundial 2026, 50 millones de dólares, el premio más grande en la historia del fútbol. Además, cada selección recibió 1.5 millones para preparación previa.
La guerra secreta de las marcas
Nike, Adidas y Puma pagan fortunas para vestir a las selecciones, aunque su logo sea el único permitido. En Qatar 2022, las camisetas se agotaron en días. Para 2026, las cifras son astronómicas: Alemania pagará 110 millones de dólares anuales a Nike a partir de 2027; Brasil, 100 millones a Nike hasta 2038; Francia, 100 millones a Nike hasta 2034; España, 20 millones a Adidas hasta 2030; y México, entre 20 y 30 millones a Adidas hasta 2034.



