El congresista demócrata Jamie Raskin, miembro de mayor rango del Comité Judicial de la Cámara de Representantes, solicitó formalmente al presidente de la FIFA, Gianni Infantino, la entrega de documentos y su comparecencia ante el Congreso para esclarecer los presuntos vínculos entre el organismo rector del fútbol mundial y la administración de Donald Trump. La petición representa el intento más serio hasta ahora de revisar las relaciones entre la FIFA y la Casa Blanca durante la organización de la Copa del Mundo de 2026, celebrada en Estados Unidos, México y Canadá.
En una carta enviada el 27 de julio de 2026, Raskin exige que la FIFA preserve todas las comunicaciones sostenidas con integrantes del gobierno estadounidense, incluyendo mensajes enviados mediante aplicaciones como Signal, Telegram, WhatsApp y Truth Social. También solicita los registros de visitas a las oficinas que la FIFA abrió en Nueva York, dentro de la Torre Trump, un movimiento que en su momento despertó cuestionamientos por su simbolismo político. Según la carta, el comité busca esclarecer cualquier intercambio de regalos, premios, dinero o beneficios otorgados al presidente, su familia o empresas relacionadas.
Investigación sobre el Premio de la Paz y las oficinas en la Torre Trump
La investigación también se enfoca en decisiones que marcaron la relación entre ambas partes. Entre ellas aparece la entrega a Trump del denominado Premio de la Paz de la FIFA, la mudanza de las oficinas del organismo a la Torre Trump y el cambio de sede del sorteo mundialista hacia el Centro John F. Kennedy de Washington, luego de que el recinto quedara bajo control de aliados del presidente estadounidense. Estos movimientos fueron vistos como señales de una cercanía que, según Raskin, pudo haber influido en decisiones clave.
Uno de los episodios más controvertidos ocurrió durante la Copa del Mundo, cuando Trump llamó directamente a Infantino para solicitar una revisión de la suspensión del delantero estadounidense Folarin Balogun antes de un partido de eliminación directa. Posteriormente, el futbolista quedó habilitado para jugar, aunque la FIFA sostuvo que la decisión deportiva fue tomada de manera independiente. El comité también investiga la política de comercialización de entradas implementada durante el Mundial, incluyendo precios dinámicos, vendedores externos, cambios de ubicación de asientos y quejas de consumidores.
El caso Balogun y la venta de boletos
Las prácticas comerciales de la FIFA ya son objeto de investigaciones por parte de fiscales generales de Nueva York, Nueva Jersey, Texas y California, luego de que miles de aficionados denunciaran incrementos considerables en los precios y modificaciones en las localidades adquiridas. Raskin sostiene que la cercanía entre la FIFA y la administración Trump habría permitido al organismo actuar con mayor libertad frente a estas denuncias. En su escrito, solicita todas las comunicaciones que la FIFA sostuvo con autoridades estadounidenses sobre estos temas, así como cualquier documentación relacionada con la venta de boletos y la gestión de quejas.
La carta de Raskin también exige que se conserven los registros de todas las comunicaciones con funcionarios de la administración Trump, incluyendo aquellas realizadas a través de plataformas de mensajería efímera. Esto refleja la preocupación del comité por la posible destrucción de evidencia relevante. La investigación busca determinar si la FIFA recibió un trato preferencial o beneficios indebidos a cambio de su cercanía con el entonces presidente.
Implicaciones políticas futuras
Aunque actualmente los demócratas no cuentan con la mayoría suficiente para obligar a Infantino a comparecer mediante una citación, la advertencia tiene implicaciones a largo plazo. Si recuperan el control de la Cámara de Representantes en las elecciones intermedias de noviembre, el Comité Judicial tendría mayores facultades para convertir esta revisión en una investigación formal con capacidad para emitir citatorios y exigir documentación oficial. El caso revive el fantasma de los históricos escándalos de corrupción que golpearon a la FIFA hace más de una década y amenaza con abrir un nuevo frente político para el organismo cuando aún prepara la organización del Mundial Femenil de 2031, que también tendría a Estados Unidos como uno de sus principales anfitriones.
La situación pone a la FIFA bajo una nueva lupa, justo cuando busca consolidar su imagen tras los escándalos de 2015. La respuesta de Infantino y su disposición a cooperar serán clave para evitar que esta revisión se convierta en una crisis mayor. Mientras tanto, la comunidad internacional observa de cerca el desarrollo de esta pesquisa que podría marcar un precedente en las relaciones entre el deporte y la política.



