Once jugadoras de la Selección Argentina de fútbol femenil han denunciado a Diego Guacci, exdirector técnico de las formativas, por acoso sexual y maltrato. Los testimonios describen un sistema de violencia y hostigamiento que incluye videollamadas inapropiadas donde Guacci solicitaba material íntimo a menores de 15 años, aprovechando su posición de poder.
Además, se le acusa de revelar la identidad sexual de una menor a su familia sin consentimiento y de usar lenguaje denigratorio basado en género. Periodistas que cubrieron el caso también denunciaron hostigamiento y persecuciones físicas para silenciarlos.
A pesar de las denuncias, la Cámara de la FIFA cerró la investigación por 'pruebas insuficientes', aunque aclaró que esto no exime éticamente a Guacci. Como contraofensiva, el técnico demandó a cada jugadora por 25 millones de pesos, alegando que 'destruyeron su futuro'.
La batalla legal se ha trasladado a las redes sociales, donde Andrea Robledo, esposa de Guacci, ha utilizado sus perfiles públicos para exhibir a las demandantes, calificándolas de 'delincuentes'. Esta exposición vulnera la privacidad de las futbolistas y busca desacreditar sus testimonios.
Mientras Robledo impulsa proyectos de ley contra 'falsas denuncias', las jugadoras sostienen: 'No hay falsas denuncias, faltan denuncias'. El caso ha generado un debate sobre la violencia de género y el abuso de poder en el deporte argentino.



