A menos de 24 horas de la inauguración del Mundial 2026, el Estadio Ciudad de México presenta un contraste brutal: un interior impecable y un exterior marcado por protestas sociales. El partido inaugural entre México y Sudáfrica se llevará a cabo en el legendario Coloso de Santa Úrsula, que luce un césped híbrido en condiciones óptimas, descrito por periodistas como una auténtica alfombra.
Interior de lujo para la fiesta del fútbol
El interior del estadio ya respira la máxima fiesta del fútbol internacional. Se desplegarán banderas gigantes de ambas naciones sobre la cancha, y los futbolistas se formarán alrededor del círculo central para entonar sus himnos nacionales, un nuevo protocolo de la FIFA. Las bancas están brandeadas y el mosaico tricolor espera a más de 87,000 espectadores. Este recinto se convierte en el primero en recibir tres inauguraciones de Copa del Mundo, tras 1970 y 1986, luego de una remodelación de 18 meses.
Realidad contrastante en el perímetro
Sin embargo, afuera del estadio la historia es diferente. Las autoridades capitalinas mantienen un estricto cerco de seguridad de dos kilómetros con vallas metálicas para contener las manifestaciones de la CNTE, que exige aumento salarial y derogación de la ley de pensiones. Miles de docentes bloquearon una avenida principal, provocando un despliegue policial con barreras de concreto. Además, colectivos de familiares de personas desaparecidas planean marchar el jueves, coincidiendo con el partido inaugural.
Para mitigar riesgos, la presidenta Claudia Sheinbaum decretó suspensión de clases en la capital y activó trabajo remoto en la administración pública, buscando facilitar accesos y disolver la tensión en las calles aledañas.
- Estadio listo para el partido inaugural.
- Protestas de la CNTE y otros grupos.
- Operativo de seguridad de dos kilómetros.
- Suspensión de clases y trabajo remoto.



