¿Dónde está Lumumba? El fan de Congo que parece estatua y Houston esperaba ver en el Mundial
Michel Kuka Mboladinga, el fanático congoleño famoso por permanecer inmóvil durante los partidos, no pudo estar presente en el debut de su selección ante Portugal en el Mundial 2026 debido a las restricciones sanitarias impuestas por el brote de ébola en la República Democrática del Congo.
Lumumba, como se le conoce mundialmente, se había convertido en una figura viral durante la pasada Copa Africana de Naciones, donde su inmovilidad y elegancia lo hicieron destacar entre la multitud. Se esperaba que repitiera su icónica pose en el Mundial, pero las autoridades sanitarias exigieron una cuarentena de 21 días en un tercer país antes de ingresar a Estados Unidos.
El plan era que Lumumba cumpliera con ese proceso en Bruselas, pero el calendario no fue suficiente. El partido inaugural llegó antes de que obtuviera el permiso necesario. Miles de aficionados congoleños residentes en Estados Unidos acudieron al encuentro en Houston, apoyando a los Leopardos, pero la ausencia de Lumumba fue notoria.
¿Lumumba acudirá a Guadalajara?
La Federación Congoleña espera que Mboladinga pueda integrarse a la delegación para el segundo partido del Grupo K, cuando Congo enfrente a Colombia en el Estadio Guadalajara. Ahí, finalmente, el Mundial podrá tener una de sus imágenes más particulares: un aficionado convertido en símbolo.
¿Quién es Lumumba?
Su apodo es un homenaje a Patrice Lumumba, el primer ministro de la independencia del Congo, asesinado en 1961 y considerado un símbolo de la lucha anticolonial africana. La postura que mantiene durante los encuentros imita una estatua del líder congoleño en Kinshasa: rígido, solemne, con el cuerpo convertido en una bandera. “Lumumba vive”, significa su apodo.
Mboladinga, de 49 años, asegura que su inmovilidad tiene un propósito: transmitir fuerza al equipo. Cree que permanecer congelado ayuda a que los jugadores resistan, bloqueen disparos y ganen batallas dentro del campo. “Así como Lumumba sacrificó su vida por nuestro país, la mía es un pequeño precio por lo mucho que amo a esta selección”, explicó recientemente en una entrevista con The Wall Street Journal.
Su fama explotó durante la Copa Africana de Naciones de 2025 en Marruecos. Partido tras partido apareció en las gradas con su traje impecable, su peinado perfectamente acomodado y su mirada fija, sin moverse mientras los Leopardos peleaban cada balón. Cuando Congo quedó eliminado ante Argelia en tiempos extra, la estatua se rompió. Mboladinga terminó llorando entre aficionados que lo abrazaban. El hombre que parecía no sentir nada había mostrado que detrás del personaje había una pasión enorme.
La selección congoleña incluso hizo esfuerzos para llevarlo al Mundial. Los propios jugadores entendían que su presencia representaba algo más que un aficionado. Era una especie de amuleto colectivo.
La ausencia en Houston, sin embargo, no dejó solo a Congo. En la casa de los Texans tuvo una fuerte presencia de la comunidad congoleña en Estados Unidos. En Houston viven miles de congoleños, mientras que la zona de Dallas también concentra una importante diáspora. Cuando Yoane Wissa marcó el empate ante Portugal antes del descanso, las gradas explotaron con un rugido azul que recordó que Congo no estaba jugando solamente por once futbolistas.
Por ahora, Lumumba tendrá que esperar unos días más. La primera batalla del Mundial la ganó desde lejos. Pero la estatua todavía tiene una última misión. El miércoles en Guadalajara, frente a Colombia, los Leopardos esperan que vuelva a aparecer el hombre que durante 90 minutos renuncia al movimiento para convertirse en símbolo.



