El 21 de junio de 2026, mientras la Selección Mexicana se prepara para su próximo partido en el Mundial, las opiniones sobre su desempeño están divididas. Los asistentes al Ángel de la Independencia corean: “Haiga sido como haiga sido, el TRI pasará como primero”. Por otro lado, los más críticos advierten: “Si jugamos contra Inglaterra nos meten, de jodido, cuatro”. Ambas posturas tienen razón en parte, cada una con sus argumentos, sus conveniencias y sus trampas para ganar el discurso.
La realidad del TRI en el Mundial 2026
La realidad es simple y se repite cada cuatro años: el único equipo que no debe preocuparse por la conversación es el campeón del mundo. Todos los demás necesitan argumentos futboleros para justificar su fracaso o ensalzar su papel. El TRI, dirigido por Javier Aguirre, no parece destinado a levantar la copa. Como señala Pali Plascencia: “Estoy seguro de que Aguirre no será quien levante el trofeo, ojalá, pero no hay manera”. En el fútbol siempre puede haber manera, pero no forma. La manera es de los optimistas del Ángel; la forma, de los amargos. En la manera caben suertazos como el del jueves contra Corea del Sur; en la forma manda el método, y el método del TRI no es suficiente para ser campeones.
La solución: ascenso y descenso
La manera de cambiar el triste “¿Y si sí?” por un triunfador “¡Sí, sí, sí!” es conocida: volver al ascenso y descenso, y exigir más minutos para futbolistas mexicanos. Invertir a largo plazo ha funcionado, como lo demuestran dos ejemplos claros en este Mundial: las Chivas del Guadalajara y los Gallos Blancos de Querétaro.
Chivas: la apuesta patriótica
Las Chivas, con su premisa de jugar solo con mexicanos, han aportado cinco jugadores al TRI. Cuatro de ellos han tenido minutos y actuaciones definitivas para que México sume puntos. El quinto, conocido como La Hormiga, aún no debuta pero suma 24 goles en dos torneos de la liga mexicana.
Gallos Blancos: cantera de calidad
Por su parte, dos canteranos de Gallos Blancos, Orbelín Pineda y Luis Romo, visten la verde con jerarquía y seriedad. Diez años después de su debut, entregan resultados al fútbol mexicano. Un vaso comunicante entre Chivas y Gallos es Javier Mier, actual director deportivo del campeonísimo.
Impacto y futuro
La discusión sobre la manera y la forma refleja la necesidad de un cambio estructural en el fútbol mexicano. Mientras el TRI avance en el Mundial, las críticas y elogios seguirán. Pero la clave para un futuro exitoso está en fortalecer las canteras y dar oportunidad a los talentos nacionales, como ya lo hacen Chivas y Gallos.



