El 19 de junio de 1921, el poeta zacatecano Ramón López Velarde falleció víctima de una neumonía fulminante, tras una caminata nocturna sin abrigo por el Paseo de la Reforma y la Alameda Central. A 105 años de su muerte, Excélsior, que en su momento documentó el suceso, recuerda su legado como uno de los más grandes poetas de México.
Vida y militancia maderista
Nacido en Jerez, Zacatecas, en 1888, López Velarde simpatizó desde joven con la causa maderista durante los albores de la Revolución mexicana. Organizó junto con un grupo de estudiantes de Derecho protestas contra la reelección de Porfirio Díaz. Aunque se postuló sin éxito como diputado por el distrito de Jerez, encontró su verdadera vocación al integrarse en las altas esferas intelectuales de la capital, donde convivió con figuras como José Juan Tablada, Antonio Caso, Antonio del Valle Arizpe y Efrén Rebolledo.
Obra poética
Su primer libro, La sangre devota, se publicó en 1916 en los talleres de Revista de Revistas, publicación que visitaba con frecuencia. Sin embargo, su obra cumbre, La suave patria, apareció en 1921 en la revista El Maestro, dirigida por José Gorostiza, en el contexto de los festejos por el centenario de la Independencia. Este poema se convirtió en un himno de la identidad nacional.
Circunstancias de su muerte
Según los archivos de Excélsior, una fría noche de junio de 1921, el bardo salió a caminar por Paseo de la Reforma y la Alameda Central con un grupo de amigos. Sin portar abrigo, continuó el paseo hasta altas horas de la madrugada, lo que le provocó una severa neumonía que le arrebató la vida el 19 de junio de 1921. El Archivo Histórico de Excélsior resguarda el seguimiento noticioso de su fallecimiento, con planas, fotografías y textos póstumos que documentan la pérdida del integrante de una generación irrepetible en las letras mexicanas.



