La feria de San Isidro ha entrado en su última semana con la lidia de una corrida de José Escolar, caracterizada por un trapío irreprochable y un juego desigual pero siempre exigente. Los toreros se enfrentaron a los astados con evidentes dudas, sin lograr resolver la mejor condición de dos de los ejemplares.
Los toros destacados
La pareja de cárdenos con mayores opciones la formaron el primero y el sexto, abriendo y cerrando el sexteto. Al resto, a excepción de estos dos, les faltó raza y entrega, tanto en varas como en el último tercio. Sin embargo, no ofrecieron problemas tan acusados como pareció percibir la terna de supuestos especialistas en este tipo de corridas, que tal vez encararon la cita con cierta sicosis previa.
Con esos dos toros destacados no hubo motivos para tal actitud. El hondo cárdeno claro que abrió plaza, el único que empujó con fuerza en varas y que fue castigado en exceso, rompió a embestir con claridad ante la muleta de Pepe Moral, quien no la movió con suficiente apuesta y reposo, quizá debido a la molestia del viento. No obstante, en una última tanda con la zurda, el sevillano se mostró confiado y se pudo comprobar la auténtica condición del animal.
El sexto toro
El sexto, bajo de agujas y largo de viga, fue, dentro de la excelente presentación de la corrida, el de hechuras más finas. Más allá de los problemas que tuvo en banderillas, mostró su verdadero fondo ante la muleta, descolgando el cuello con entrega y sin levantar el hocico de la arena, con una embestida ralentizada al estilo mexicano.
Gómez del Pilar tardó en apreciar esta condición, con salpicados pero constantes desajustes de temple, espacios y mando hasta mediada su larguísima faena. Cuando decidió asentarse y esperar a que el toro tomara el engaño, surgieron los mejores pasajes, con una buena tanda con la derecha, aunque sin la ayuda del estoque simulado, y luego dos más, menos concretas, ante las similares e incansables embestidas.
Fallos con los aceros
Los fallos con los aceros, aunque no tantos como los doce descabellos que con su primero estuvieron a punto de hacer sonar un tercer aviso, restaron al madrileño la opción de un posible trofeo que se había ganado básicamente por su insistencia. Esta fue tanta como con el anterior, que sin acabar de emplearse acabó por aburrirse antes que su matador.
Pepe Moral mantuvo ante el cuarto, también descastado y sin celo, similares precauciones. Por su parte, Damián Castaño mostró aún más durante los que pretendieron ser dos heroicos esfuerzos ante los dos de su lote. Sin asiento, arqueando la figura para desplazar las embestidas y dejando demasiado hueco entre la muleta y su cuerpo, lo que favorecía las coladas del toro, el salmantino esgrimió más de la cuenta con un segundo que no tuvo las complicaciones que sí desarrolló el quinto.
El quinto toro y la cogida
Este sí tuvo visibles problemas ya desde que, midiendo mucho, arrolló violentamente y corneó al banderillero Rubén Sánchez durante la brega. Llegó así a la muleta con un excesivo nervio y siempre a la expectativa de las reacciones de su matador, quien, con tan poco aplomo como gobierno, se vio desbordado en ocasiones pese a su voluntad de agradar a un tendido menos eufórico que le agradeció su desigual esfuerzo obligándole a dar la vuelta al ruedo para compensar el mal rato.
Ficha del festejo
- Toros: Seis toros de José Escolar, de irreprochable trapío, con hondura y seriedad dentro de unas finas hechuras propias de su encaste. En cuanto a juego, no empujaron en el caballo y a la mayoría, aun con entereza, les faltó auténtica entrega en el último tercio, traducida en complicaciones, salvo dos de ellos, primero y sexto, que humillaron y embistieron con claridad.
- Pepe Moral: De caña y oro: estocada desprendida (silencio tras aviso); un pinchazo, estocada desprendida delantera y seis descabellos (silencio).
- Damián Castaño: De azul noche y oro: dos pinchazos, estocada desprendida delantera y descabello (silencio); un pinchazo, estocada caída delantera y descabello (vuelta al ruedo).
- Gómez del Pilar: De azul rey y oro: tres pinchazos y doce descabellos (silencio tras dos avisos); pinchazo hondo delantero y dos descabellos (ovación tras dos avisos).
- Parte médico: El banderillero Rubén Sánchez fue arrollado durante la lidia del quinto, sufriendo una cornada con orificio de entrada en hueco poplíteo derecho, con una trayectoria hacia adelante de 10 cm que contusiona la arteria poplítea y el nervio ciático en su bifurcación, y una segunda trayectoria de 15 cm en dirección ascendente que produce lesiones en músculos isquiotibiales, sin calificación.
- Asistencia: Vigésimo segundo festejo de abono de la feria de San Isidro, con más de tres cuartos del aforo cubiertos (19.553 kilos, según la empresa), en tarde calurosa y con rachas de viento.



