En un partido vibrante disputado en La Corregidora, Querétaro derrotó 3-2 a Tigres, en un duelo que reflejó la profunda crisis del conjunto regiomontano. Los Gallos Blancos aprovecharon la fragilidad defensiva de los felinos y se quedaron con tres puntos de oro para ilusionarse en el Apertura 2026.
El encuentro arrancó con un Querétaro agresivo y contundente. Apenas al minuto 11, Alí Ávila anotó el primer gol aprovechando un rebote del portero Nahuel Guzmán, tras un centro enviado desde la banda derecha. El error del arquero felino fue capitalizado por el delantero local, que empujó el balón al fondo de la red.
La ventaja aumentó siete minutos después. En el 18, Mateo Coronel protagonizó una contragolpe letal: recibió un pase filtrado de Santiago Homenchenko, se internó solo ante el guardameta adelantado y definió con un disparo cruzado para establecer el 2-0. La diferencia puso de cabeza a Tigres, que se vio superado en todas las líneas.
La reacción felina y el empate que ilusionó
Pese al golpe, Tigres encontró respuestas antes del descanso. A los 41 minutos, Juan Brunetta envió un centro preciso y Rodrigo Aguirre apareció por el costado para rematar de cabeza y descontar. El 2-1 permitió a los visitantes irse al descanso con la posibilidad de pelear.
En el segundo tiempo, Tigres mostró mejor cara. El equipo dirigido por el interino Hernán Elizondo asedió el arco rival y logró la igualdad al minuto 61, cuando el árbitro señaló una pena máxima. Brunetta tomó el balón, engañó a Guillermo Allison con un remate cruzado y puso el 2-2.
Un penal en el último suspiro condenó a Tigres
Cuando el empate parecía consolidado, el destino dio un giro. En el tiempo de compensación, al minuto 90+12, el silbante decretó otra pena máxima, esta vez a favor de Querétaro. Santiago Homenchenko, uno de los jugadores más desequilibrantes del partido, se encargó de ejecutarla con seguridad y selló el 3-2 final.
El tanto desató la celebración en la Corregidora y hundió a los felinos en un mar de dudas. La victoria de los Gallos Blancos no solo significa tres puntos, sino que confirmó que Querétaro puede competir contra los llamados grandes.
La crisis de Tigres se profundiza
Este resultado no es un hecho aislado. Tigres arrastra una serie de problemas que estallaron con la sorpresiva renuncia de Guido Pizarro, apenas dos fechas después del inicio del torneo. El exentrenador dejó el cargo por discrepancias con la directiva, después de un comienzo irregular y sin conseguir títulos en su breve etapa.
Hernán Elizondo, quien asumió como técnico interino, no ha podido enderezar el rumbo. Con apenas un punto en tres partidos, Tigres ocupa el lugar 16 de la tabla general, una posición inaceptable para una institución con la historia y el presupuesto de la Universidad de Nuevo León.
Números rojos y señales de alerta
Los datos son contundentes: una derrota, un empate y otra caída en tres fechas, con apenas tres goles a favor y seis en contra. La fragilidad defensiva ha sido un constante, y la falta de ideas en ofensiva encendió las alarmas entre la afición.
La preocupación crece en el Volcán. Los seguidores felinos, acostumbrados a ver a su equipo en los primeros puestos, ya exigen cambios en la directiva y en la plantilla. Sin embargo, la solución no parece sencilla, pues la inestabilidad se ha vuelto una constante.
Qué necesita Tigres para salir del bache
Los especialistas coinciden en que se requieren medidas urgentes. Más allá de los resultados, es fundamental recuperar la identidad del equipo, la solidez defensiva y la contundencia en ataque. La directiva debe definir si continúa con el interinato o si apuesta por un proyecto técnico a largo plazo.
El próximo partido será una prueba de fuego. Tigres necesita sumar de a tres para no despegarse en la clasificación y calmar los ánimos. Mientras tanto, Querétaro aprovecha el envión anímico y demuestra que en la Liga MX no hay rival pequeño.
La historia exige que Tigres reaccione, pero el tiempo se agota. La afición espera una pronta respuesta, y el siguiente compromiso será clave para definir el rumbo de un equipo que hoy está lejos de su mejor versión.



